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lunes, 5 de septiembre de 2016

En septiembre soñamos con las historias de Chris Van Allsburg - Diana Nivia Garnica


     En este mes tanto niños como adultos nos estamos preparando para el comienzo de un nuevo año escolar, que de seguro va a estar cargado no solo de nuevos uniformes, creyones, amigos, maestras sino también de nuevas lecturas, aquellas lecturas que nos inviten a descubrir mundos posibles y a volar muy alto con la imaginación. Y para festejar este inicio he seleccionado a un escritor e ilustrador norteamericano de nombre Chris Van Allsburg cuyas obras de arte coparán los corazones de más de uno.
     Dicen que desde muy pequeño este autor se sintió fuertemente atraído por el dibujo, pero no fue sino hasta la adultez cuando logró concretar su amor hacia el arte estudiando en la Universidad de Michigan. Seguidamente realizó otros estudios orientados hacia la escultura en una Escuela de Diseño, pero sin dejar nunca de lado el dibujo. En una oportunidad la esposa de Chris le mostró a David Macaulay (autor e ilustrador británico de renombre) algunas de las producciones de su esposo, este no dudó ni un segundo en valorar el potencial artístico y pronto lo llamaría para invitarlo a publicar su primer libro-álbum.
     A lo largo de su trayectoria Chris ha recibido varios premios y distinciones como por ejemplo el Caldecott Honor Book en 1980. Este es uno de los premios más importantes de los Estados Unidos otorgado a los grandes de la literatura infantil. También fue nominado para el Premio Hans Christian Andersen en 1985. Y por si fuera poco, la industria cinematográfica le ofreció llevar a la gran pantalla dos de sus más emblemáticas obras, alcanzando así el esplendor y brillo que ya de por sí traían consigo sus textos literarios. A continuación les presento algunos de sus trabajos más resaltantes.
Jumanji: esta obra es un clásico que no podemos dejar pasar por alto y menos cuando hacemos referencia a este autor. Trata sobre un par de niños que cansados de jugar lo mismo, deciden aventurarse con un juego de mesa de temática salvaje que encontraron abandonado en un parque. Una de las instrucciones más notorias es que una vez que comiencen no podrán salirse del mismo hasta haberlo terminarlo. Pero para llegar al final tendrán que atravesar por diversas vicisitudes propias de la jungla. El efecto tan poderoso de este libro llegó a ser galardonado en varias oportunidades a nivel mundial y fue llevado a la pantalla grande a través de unas adaptaciones que le hicieran al texto original.
La escoba de la viuda: es uno de mis cuentos favoritos por varias razones. En primer lugar, por el mismo título de la obra pues evoca muchísima fuerza e intriga, luego la trama cuyo halo de misterio mezclado con cierto aire de realismo hace sugerente el texto en todo momento y, por último, por sus detalladas y claroscuras ilustraciones que aportan un matiz fascinante a este libro álbum en el cual muchos se sentirán atrapados. Es un relato que trata sobre una bruja que vuela muy alto con su escoba desgastada y repentinamente esta pierde impulso por lo que ambas terminan desplomándose en una granja que pertenecía a una solitaria y bondadosa viuda llamada Mina. A partir de allí empezarán a suscitarse una serie de eventos que dejarán boca abierta a más de uno.
Los misterios del Señor Burdick: este libro álbum está conformado por catorce impresionantes ilustraciones dibujadas en blanco y negro, cada una con su respectivo título y con frases cortas. Es un libro pensado para que cada uno de nosotros podamos observar con detenimiento y explotar nuestra imaginación al máximo creando y recreando historias a través de los diferentes personajes, objetos y lugares que el autor ha diseñado delicadamente en este libro. Aunque por las características físicas de su formato pareciera que está dirigido para chicos grandes, puede resultar un recurso maravilloso para trabajarlo con niños pequeños.
El higo más dulce: Bibot es un dentista muy exigente, avaro y escrupulosamente aseado que vive con su perro. Un día una anciana le pidió que la asistiera de urgencia por un fuerte dolor de muela. Este se resistía a atenderla por no tener cita ni dinero, pero ella le ofrecía a cambio pagarle con un par de higos aparentemente mágicos. Bibot, incrédulo, se arriesgó a pedir unos cuantos deseos que le fueron concedidos. No obstante, el último de su más ambicioso pedido terminaría convirtiéndose en realidad, pero no a su favor sino a beneficio de su perro, quien por cierto ya estaba cansado de los malos tratos de su amo. Historia fascinante y aleccionadora que nos muestra un final más que justo para un hombre como Bibot.
El expreso Polar: Esta es otra de las obras de Van Allburg que fue llevada al cine por su magnífica trama. Allí se cuenta que en la época de navidad había un niño que, como todos los años, estaba ilusionado por conocer a Santa Claus. Una noche este pequeño desde la ventana de su cuarto alcanzará a escuchar unos resoplidos de vapor y un chirriar de metales que anuncian la pronta llegada de un tren que lo conducirá en compañía de otros niños al Polo Norte y, en consecuencia, al encuentro con uno de los personajes más anhelados en navidad. Este libro nos recuerda que nunca debemos perder las esperanzas ni la ilusión porque hay sueños que se pueden transformar en una hermosa realidad, sin importar la edad que tengamos.
     Y ya para finalizar, lo único que me resta decirles es que cada una de las obras de este autor nos transporta a un mundo mágico y al mismo tiempo real donde es posible soñar despiertos con la ilusión de que las historias leídas tanto por niños como por grandes algún día se transformen en una hermosa realidad.

Diana Nivia
Profesora de Educación Especial en Deficiencias Auditivas
Magister en Lingüística
Profesora Universitaria 
Intérprete de Lengua de Señas Venezolana


Inicios lectores - Angélica Taboada





     Por varios años en mis clases le he contado a mis estudiantes cómo fue mi contacto con la lectura, es una forma de que ellos también compartan sus experiencias, unas similares, otras diferentes, pero todas muy interesantes.
     En este momento y por primera vez he decidido narrar de forma escrita, muy brevemente… Desde muy pequeña nos leían cuentos a mi hermana y a mí antes de dormir, recuerdo un libro en específico que tenía varios cuentos de los Hermanos Grimm, era de tapa dura encuadernado en tela, rojo un poco roto de tanto que se usaba. Antes de entrar a la escuela ya sabía leer, y tuve mi primer encuentro con el libro “Mi Angelito” que todos conocemos porque es el que se usa hasta la actualidad. Toda mi primaria fui lectora, me gustaban mucho los comics porque eran cortos y tenían muchas ilustraciones.
     En Bachillerato las cosas cambiaron puesto que me tocó enfrentarme a la lectura obligada, con las que muchos no nos sentíamos identificados porque simplemente no es de interés en esos momentos de la vida de un adolescente, como los son las novelas históricas o con temas tediosos. En la universidad comenzó a cambiar un poco el panorama y comencé un nuevo acercamiento con la lectura, pero fue en los estudios de Maestría donde me reencontré realmente con ella. Disfrutar cada letra, cada libro y vivir una experiencia diferente con cada uno, en ese momento comenzó mi pasión por la literatura infantil la que comparto también con varias de mis amigas y mi hermana lo que lo hace aún más gratificante.
     Mi intención con este corto relato sobre mi relación con la lectura es que nos demos cuenta de que todos hemos tenido diferentes contactos, momentos y distintas experiencias con la misma, nuestros niños de ahora también tienen derecho de vivir su proceso lector a su manera, por eso les dejo aquí algunas recomendaciones que pueden tomar en cuenta para esos inicios lectores:
-   Desde que los niños se encuentran en el vientre materno se les pueden leer cuentos cortos, así como con la música, ellos escuchan y comienzan a crear un vínculo con cada uno de los cuentos leídos.
-   Todas las noches antes de dormir leerles o narrar historias inventadas, los comienzos literarios vienen de la tradición oral, así que todo es válido.
-   Generalmente van a sentir fijación con algún cuento, paciencia, que no dura para siempre, podemos darles otras opciones pero si quieren el mismo es por alguna razón así que hay que respetar su selección.
-   Ir con los pequeños a las librerías para que ellos mismos escojan los textos de su preferencia, obviamente ellos van a ir directo a las imágenes, el adulto puede hacer una lectura rápida para verificar el contenido de la historia.
-   Cuando entren a la  escuela, su contacto empezará a ser distinto porque muchas veces la lectura suele convertirse en algo didáctico, debemos procurar que haya un equilibrio entre lo didáctico y lo estético puesto que en ocasiones el primero supera al segundo.
-   A medida que avancen en los niveles comenzarán con las lecturas obligatorias, si son enviadas a casa podemos acompañarlas luego por otras recreativas que sean de su agrado.
-   Para lograr que sea recreativa debemos evitar hacerles preguntas para comprobar si comprendieron, el niño por sí solo y si así lo desea comentará lo leído.
-   En ningún momento debemos obligarlos a leer porque generaremos rechazo y mucho menos en voz alta porque es una situación que representa mucho temor, si no, recordemos en nuestra infancia cuando nos ponían a leer de pie delante de todo un salón.

Dejemos que nuestros niños construyan su camino lector, así como respetamos su proceso de crecimiento y su ritmo de aprendizaje, debemos permitirles que sean ellos quienes selecciones los textos, los momentos y los espacios en los que desean leer.

Cada libro abierto es un nuevo mundo de experiencias.

Angélica Taboada
Profesora Universitaria
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Promotora de lectura
Madrina de Samuel y Abraham

viernes, 5 de agosto de 2016

En agosto disfrutamos de Ivar Da Coll - Diana Nivia



Quizás para esta época del año, ya muchos de nuestros niños se encuentran en período vacacional, algunos disfrutarán de las empinadas montañas, otros de las ricas olas del mar y otros de la comodidad de sus casas, pero en cualquiera de esos lugares, siempre será oportuno contar con libros que tengan la magia de deleitarnos y cautivarnos. Es por ello, que para este mes he seleccionado a Ivar Da Coll, un escritor e ilustrador colombiano que ha causado ese efecto en miles de niños y jóvenes. Él nació en Bogotá en 1962. Desde muy pequeño su pasión fue dibujar, de adolescente participó en un grupo de teatro elaborando títeres y ya de adulto trabajó para distintas casas editoriales ilustrando textos escolares. En una oportunidad una compañía que se encontraba haciendo una promoción de un batido de chocolate le encargó que diseñara un animalito de la fauna nativa en peligro de extinción para unos libritos que iban a sacar. Aparentemente, el proyecto no funcionó por asuntos comerciales. Pero años más tarde, el Grupo Editorial Norma lo invitó a ilustrar una serie de libros de imágenes y retomó como personaje principal a aquel mamífero que había diseñado para el proyecto anterior. Le otorgó así vida al Chigüiro.

Da Coll asevera que con este trabajo no solo se sumergió de lleno en el mundo de la literatura infantil sino que además “logró consolidar mi trabajo como creador e ilustrador de historias para niños”. Ha recibido importantes premios a nivel nacional e internacional. En 1999 fue nominado para el Premio Hans Christian Andersen y también ha sido seleccionado para la Lista de Honor de IBBY (International Board on Books for Young People). Con el transcurrir del tiempo su carrera ha continuado en ascenso y sus pequeños lectores han seguido fielmente cada una de sus obras. Por eso, quiero aprovechar esta oportunidad para invitarlos a conocer algunas de sus deliciosas creaciones.

Chigüiro y el lápiz: esta obra corresponde a una serie de libros cuyo protagonista es un simpático chigüire quien experimenta diferentes aventuras. Este cuento no tiene palabras y sus ilustraciones se explican por sí solas. Trata de un chigüiro que se encuentra en el camino un lápiz y con este instrumento comienza a dibujar en el aire distintos objetos, como por ejemplo: una bicicleta, un helado y una cama. Su imaginación le permite no solo crearlos y darles un uso sino también transformarlos en una hermosa realidad. Es un libro ideal para que los padres puedan iniciar a los niños en el proceso lector, ya que contribuye con el desarrollo de la imaginación y la narración.

Cuentos pintados: este cuento contiene seis historias cortas y en verso. En cada una de ellas se aprecian personajes inverosímiles, llenos de humor, de dulzura y mucha picardía. Lo rico de esta obra es la mezcla perfecta que lograron alcanzar Rafael Pombo, quien es el creador de los textos, e Ivar Da Coll quien es el responsable de las ilustraciones. La narrativa original y en algunos casos la adaptación que tuvieron que hacerle, junto a las ilustraciones tan reales y autóctonas de la diversidad cultural del país, dan muestra de esta interesante y amena versión ilustrada que no podemos dejar de compartir con nuestros pequeños.

Hamamelis y el secreto: Trata de dos buenos amigos. Un buen día, uno de ellos le pide guardar un secreto al otro cuyo nombre es Hamamelis. Este personaje hará lo posible e imposible por cuidarlo muy celosamente hasta que al final, el dueño del secreto decidirá compartirlo y disfrutarlo con todo el grupo. Después que tengamos la oportunidad de leer esta divertida historia muchos de nosotros desearemos tener un gran amigo como lo es Hamamelis.

Hamamelis, Miosotis y el Señor Sorpresa: Nuevamente se encuentran en el camino dos grandes amigos, Hamamelis y Miosotis. Ambos disfrutan de amenas tertulias, de unas tacitas de chocolate caliente, de unas galletitas de mazapán y de muchas cosas más. Un día Miosotis le comenta a su amigo sobre la tristeza que lo embarga, pues su pantufla preferida ya está tan vieja que presenta un enorme agujero. Miosotis también siente la misma tristeza, pero por su taza favorita pues se le ha roto una oreja. Ambos se llevarán una gran sorpresa cuando descubran que sin haber pedido sus regalos, estos les serán concedidos. Este cuento nos invita a valorar la amistad, la generosidad, pero sobre todo, la preocupación desinteresada que podemos tener por el otro.

Definitivamente, Da Coll es uno de esos pocos autores que logra transmitir a través de sus obras sencillez, delicadeza y una fuerza expresiva mágica que atrapa a más de un lector. De allí que no resulte casual que hoy en día constituya uno de los representantes más influyentes de la literatura infantil colombiana y un referente importante para todos los que amamos la literatura infantil.

Diana Nivia
Profesora de Educación Especial en Deficiencias Auditivas
Magister en Lingüística
Profesora Universitaria 
Intérprete de Lengua de Señas Venezolana

jueves, 21 de julio de 2016

Un niño que lee, es un niño feliz - Angélica Taboada


    
 En Venezuela el tercer domingo de cada mes de julio se celebra el día del niño donde se conmemora la moción de bienestar y protección para con todos nuestros niños, una vez más me tomo este espacio para resaltar la importancia de compartir con nuestros pequeños y que tal si luego de un día de juegos, helados y mucha diversión nos tomamos unos minutos para leerles un libro; aquí les dejo algunas sugerencias que espero disfruten mucho.
     Un diente se mueve de Daniel Barbot: ¿Qué pasaría si con el ajetreo de la celebración se le cae un diente a uno de nuestros pequeños en edad de muda? Pues lo mejor es leer este cuento que les explica lo que sucede con los dientes que pierden, qué hacen los ratones con esas pequeñas piezas blancas y por qué les dejan una moneda en su lugar.
     La noche de las estrellas de Douglas Gutiérrez y María Fernanda Oliver: este es uno de mis cuentos favoritos y no había tenido el espacio para promocionarlo y qué mejor momento que este. Nos narra la historia de un señor al que no le gustaba la noche porque era muy oscura, luego de mucho tiempo encontró una forma de iluminar el cielo con la creación de la luna y las estrellas, con esto nos enseña que siempre, por más oscuro que esté todo y nos dé mucho miedo siempre habrá una luz que nos iluminará y guiará nuestros caminos.
     Cuentos en verso para niños perversos de Roald Dahl:  todos en algún momento hemos leído La Cenicienta, Blanca Nieves y los siete Enanos, Caperucita Roja y el lobo, los tres cerditos, Rizos de oro y los tres osos y Juan y la habichuela mágica. Muchas veces incluso hemos visto sus versiones en películas, pero en este caso Dahl con su gran genialidad revuelve todas estas historias para crear una sátira muy divertida de cada uno de ellas. Seguramente se reirán mucho en familia con estas agitadas letras.
     Cuentos Silenciosos de Benjamin Lacombe: este libro álbum crea un gran impacto en los niños, también en muchos adultos, puesto que solo posee imágenes que revelan escenas de los cuentos clásicos, por ser troquelado genera muchas sensaciones desde ese lobo de caperucita con unos dientes muy afilados que parece te puede comer hasta la más inocente mariposa que con su cara de tristeza te hace querer consolarla. Te provoca irte al País del Nunca Jamás con esa luna esplendorosa o esconderte entre las cartas de Alicia en el País de las Maravillas. Con cada una de estas imágenes podemos recrear en familia cada una de esas historias que todos conocemos, además que le da libertad a los pequeños de crear e imaginar sus propias narraciones.
     Buenas noches Gorila de Peggy Rathmann: el guardia del zoológico va por cada uno de los espacios de los animales para darles las buenas noches, pero Gorila que es muy travieso los libera a todos y se van a casa del guardia y su esposa para pasar la noche con ellos. Porque los animales también quieren vivir en libertad y cerca de humanos que los protejan y los cuiden. Este libro álbum es maravilloso para los más chiquitos porque sus imágenes hablan por sí solas.
     Yo puedo y Yo también de Susane Winter: son dos libros en los que se ve el afecto y el cariño que existe entre los hermanos, que a pesar de las diferencias de edad y de querer imitar lo que hace el otro siempre habrá algo muy grande que los une y hace especial la relación entre ellos.
     El sueño de la vaca de Ane Rodríguez: este texto lo recomiendo no solo por su genialidad en contarnos la historia de cómo nació la vaca mariposa, que todos los venezolanos conocemos. Lo hago porque es un gran homenaje a una persona que siempre fue querido, aclamado y estuvo rodeado de niños. Nuestros pequeños de ahora deben conocer a Simón Díaz y qué mejor manera que con esta vaca que se hizo famosa con una letra que se convirtió en canción.
     Todos los días son días para los niños, para dedicarles tiempo, amor, ternura y libros, pero en este en especial vamos a brindarles todas esas cosas multiplicadas por dos y hasta por tres. Es necesario compartir con nuestra familia y hacerles saber lo importantes que son para nosotros, estos libros harán aún más genial la celebración, saquemos además a nuestros niño interno para que también disfrute de la jornada.
“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas lo recuerden” El principito 

Angélica Taboada
Profesora Universitaria
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Promotora de lectura
Madrina de Samuel y Abraham

    

lunes, 11 de julio de 2016

La culpa es de mamá: la escuela me acusa - Lidmi Fuguet




Antes de comenzar este post deseo expresarles mi más sincero reconocimiento a esas madres que han tenido la valentía de enfrentarse firmemente a los estragos de la cultura academicista de nuestras escuelas y alzar su voz por el respeto a la infancia, respeto a su hijo… Si cada una de nosotras hacemos eco de los abusos escolares, iremos transformando esas lamentables realidades para hacer de la escuela un escenario genuino de aprendizaje.

Quien ha tenido alguna experiencia escolar, bien como alumno, docente o representante ha sentido en algún momento cierta incomodidad con respecto a algunas prácticas educativas. Y es que irónicamente, la escuela, ese lugar que ha sido creado para cuidar y enseñar al niño, orientar a los padres y mediar procesos sociales de su comunidad, a veces (por no pecar de generalizadora e injusta al decir muchas oportunidades) pareciera no tomar en cuenta los procesos evolutivos del niño, el reconocimiento de los vínculos afectivos madre/padre-hijo y las reales necesidades e intereses de las familias y la comunidad en la actualidad.

Como este es un tema que brinda mucha tela que cortar, hablaremos de un punto en particular, la constante culpabilidad que le atribuyen los miembros de la escuela a la mamá con respecto a cualquier conducta considerada inapropiada por parte del niño. Y es que pareciera que no hay manera de escapar ante tal señalamiento… por cierto, aclaro que con el presente planteamiento no pretendo restarle responsabilidad a las madres con respecto a la crianza, nada más alejado a mi planteamiento, pues tengo la firme convicción que la enseñanza en casa es la base para la consolidación de la personalidad del niño; por el contrario, mi llamado de atención en este post es hacia la necesidad de dejar de juzgar a las madres y etiquetar a los niños con un discurso aparentemente “academicista y especializado” que en muchas oportunidades nos acerca más a problemas (innecesarios) que a soluciones, veamos a continuación algunos ejemplos de ello:

1.     Generalmente los niños son penalizados por ser muy activos, en el momento en que los niveles de actividad del niño superan las normativas escolares y las expectativas de los docentes, entonces la madre es penalizada en consecuencia por su estilo de crianza, poniendo en tela de juicio la forma como se establecen los límites en casa, como se impone la autoridad o como se excede consintiendo al niño… este último punto salpica hasta a los abuelos.
2.     Cuando un niño no logra concentrarse en clase, casi de manera inmediata es remitido a algún especialista quien procede a la realización de una serie de evaluaciones dirigidas a indagar en las causas internas en el niño o aquellas vinculadas con los aspectos sociales del entorno inmediato, entiéndase la familia y establecer diagnósticos que etiquetan al niño y juzgan a la madre… ni hablemos si por algún motivo, bien sea económico o por conocimiento de causa, la madre decide no llevar a su hijo al “especialista”, la madre es doblemente juzgada.  En pocas oportunidades se indaga sobre la didáctica implementada en la escuela, la motivación que es capaz de promover el docente para incrementar el interés y la participación de los niños, siendo en muchas oportunidades esta una de las razones centrales
3.     Si el pequeño no cubre los niveles esperados en aparencia, vestimenta, asignaciones o las expectativas en hábitos escolares o contenidos curriculares, las madres somos penalizadas con pocas posibilidades de defendernos. Cuántas veces hemos escuchado a las maestras culparnos con frases como: - usted tiene mucha responsabilidad en eso porque no pone mano dura – su hijo está muy inmaduro porque es muy consentido – debe colaborar un poco más reforzando en casa. Lamentablemente, son pocas las veces que el maestro entiende que ser mano dura no implica enseñar de manera consciente respeto y límites, los gestos de amor y atención no generan inmadurez y el reforzamiento de contenidos sin contexto no promueve la construcción del aprendizaje.

Si bien es cierto que como madres en oportunidades cometemos errores en nuestros estilos de crianza, más cierto aún es que cuando nos conectamos conscientemente con nuestro instito materno somos capaces de regular, enmendar y aprender de nuestros propios errores, por lo que la escuela debería hacer mayores esfuerzos en entender al niño desde sus genuinas necesidades y naturales características, juzgarlos menos desde esos parámetros artificiales que ha construido la cultura escolar tradiocionalista y avanzar hacia propuestas más humanas y respetuosas que inviten e incluyan a la madre en pro del bienestar de sus hijos y que no la excluya con juicios y culpas preelaboradas.

Finalmente deseo expresar mi agradecimiento a madres amigas, quienes me han contado y confiado sus experiencias, las cuales dieron la inspiración para estas líneas... y reconocer que yo también me he sentido juzgada y he sido señalada como culpable, por eso también he alzado mi voz.

Lidmi Fuguet
Mamá de Sabrina
Profesora en Educación Especial – Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Doctora en Educación
Coordinadora de Pequeñas Estrellitas @PeqEstrellitas






En julio el mes se llenó de color con David McKee - Diana Nivia Garnica




 Para este mes la gran mayoría de los niños y jóvenes están a punto de terminar su período escolar. Un año que probablemente ha estado colmado de mucho estudio, juegos, tareas y amigos. Es por ello, que en esta oportunidad seleccioné a un autor cuyos textos logran transmitirnos un aire de frescura y diversión, tras sus líneas se esconden valores incalculables y las imágenes derrochan chispazos de color. Se trata de David McKee, un escritor e ilustrador inglés.
     De este autor sabemos que nació en Inglaterra en 1935. Sus estudios comenzaron en la Escuela de Artes donde dibujaba tiras cómicas para periódicos y revistas. Una vez culminada su carrera siguió dibujando caricaturas y esto le sirvió de sostén durante cierto tiempo. También trabajó para una compañía de servicio público de comunicación del Reino Unido en la que desarrolló diversos proyectos de cine.
     Sus trabajos han sido publicados en más de 20 países y en cada uno de ellos ha ido dejando una huella invaluable. Pues él no suele escribir para cualquier persona, cuando escribe piensa en el niño que de alguna manera habita en cada uno de nosotros. En palabras textuales del propio McKee “cuando pienso en los álbumes, veo que no sólo es un tipo de libros para niños, es también un libro para adultos. Yo pienso en trabajar para mí, para los niños y para los adultos. Me gusta pensar que escribo para el adulto que el niño será un día y para el niño que aún está en el adulto”. Con esta hermosa reflexión los invito para que conozcamos algunas de sus obras.
El baño de Élmer: cada momento es una ocasión especial para invitar a nuestros niños a disfrutar de la lectura. Es por ello que David ha creado este singular cuento inspirado en su personaje principal como lo es el simpático elefante Élmer. El libro está elaborado en plástico y es muy fácil de manipular, ideal para que los más pequeñitos de la casa lo puedan disfrutar mientras reciben un rico baño en la tina.
Los amigos de Élmer: aquí, Élmer nos presenta a cada uno de sus amigos de la selva, comienza describiéndonos la cebra que se caracteriza por ser la más rayada, el león por tener el rugido más fuerte, el búho por ser el amigo más sabio, y así sucesivamente, hasta que al final nos recuerda que todos son diferentes. Este libro es un buen recurso para trabajar los nombres de los animales, los colores y las formas y, también es perfecto, para reforzar el tema de la diversidad, la tolerancia y el respeto. Está elaborado en un formato pequeño y en un material resistente que les permite a los niños pasar sus páginas con facilidad mientras disfrutan de un delicioso texto.
Elmer y los hipopótamos: este relato trata sobre un grupo de hipopótamos que quieren bañarse de ahora en adelante en las aguas donde habita una manada de elefantes, en virtud de que su río se ha secado. Pero los amigos de Élmer no quieren compartir el río con los hipopótamos. En búsqueda de una solución, Élmer propone trabajar entre todos para mover las inmensas rocas que han trancado el paso del río y al término de esto poder disfrutar juntos de un buen chapuzón. Esta aleccionadora historia nos invita a reflexionar y a poner en práctica la tolerancia y la colaboración hacia el otro, valores que hoy más que nunca debemos tenerlos presentes en nuestras vidas.
Elmer y Wilbur: el elefante de muchos colores vuelve a ser el protagonista en este libro. En esta oportunidad el travieso primo de Élmer se ha extraviado en el bosque. Pronto todos los elefantes saldrán a buscarlo pero antes de su encuentro tendrán que atravesar por muchas aventuras. El cierre de este cuento es uno de mis favoritos no solo por el desenlace de la historia sino también por la forma soslayada(o disimulada) a través de la cual el autor invita a dormir plácidamente a más de un niño.
Elmer y Rosita: si creíamos que el elefante a cuadros solo tenía amigos, en esta historia nos enteraremos que esto no es del todo cierto. Pues, Elmer tendrá la oportunidad de conocer a Rosita, una linda y tímida elefanta de color rosado. Por un momento él pensó que solo ella tenía ese color, pero en poco tiempo se dio cuenta de la existencia de una manada rosada, en la que todos aparentemente eran iguales pero en el fondo cada uno era único en su especie. Así como pasa con los niños, son seres únicos e irrepetibles.
Elmer y el abuelo Eldo: este texto es hermoso, por una parte, por sus coloridas imágenes y, por otra, porque nos habla del amor hacia nuestros abuelos. Élmer buscó las frutas favoritas del abuelo Eldo para llevárselas en su próxima visita. De esta manera ambos se reencontrarían y comenzarían a recordar infinitos momentos en los cuales habían compartido juntos y, aunque en algún instante, Élmer dudo de que su abuelo estuviese recordando todo, este le hizo saber que a pesar de la vejez, un elefante nunca, nunca olvida nada.
     Como pueden constatar todos los cuentos de McKee contienen textos entretenidos, llamativos, diferentes, didácticos, lo que genera las ganas de leerlos y por ende de   compartirlos con los más pequeños. Y de eso se tratan estos breves post que escribimos cada mes con dedicación y esmero para que tanto adultos como niños disfruten de la magia de leer.

Diana Nivia
Profesora de Educación Especial en Deficiencias Auditivas
Magister en Lingüística
Profesora Universitaria 
Intérprete de Lengua de Señas Venezolana

sábado, 18 de junio de 2016

Super Papá lector - Angélica Taboada






     Después de celebrar un día y unas lecturas maravillosas con nuestras mamis, pues le toca ahora a los papis. La tercera semana del mes de junio se celebra el día del padre, en el que se honra la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos, por ello, como todos los meses voy a compartir unos cuantos libros que podemos leer y compartir con nuestros pequeños en este día especial.

     Cuentos a patadas de José Urriola: aprovechemos que estamos en época de fútbol para aprender y disfrutar este maravilloso libro con nuestros niños. David es titular de su equipo en el colegio y al final de cada juego sus allegados le cuentan un poco de historia y  jugadas que han marcado pauta en el fútbol, algunas que probablemente muchos recordemos, como la mano de Dios de Maradona, el cabezazo de Zidane y las osadías del arquero de la Vinotinto. Quienes crecimos en una familia rodeada de este deporte sin duda nos deleitamos con estos textos y es una oportunidad imperdible para compartir nuestra pasión con los niños.
     Compota de manzana de Klaas Verplancke: los papás tiene cara de cactus por las mañanas, músculos duros aunque con barrigas blanditas y este en particular tiene dedos que saben a compota de manzana. A veces papá se cansa y se pone bravo, se transforma en alguien que no nos gusta pero eso no dura mucho y vuelve a ese ser maravilloso al que los dedos le saben a compota de manzana. Este libro con unas imágenes encantadoras nos hace reflexionar sobre esos cortos pero angustiosos momentos en los que nos molestamos con nuestros hijos y nos convertimos es seres extraños para ellos.

Mi papá de Anthony Browne: recomendado también en el mes de abril, pero no podía dejarlo por fuera en esta fecha tan especial, es un libro con frases breves e ilustraciones divertidas, este autor nos muestra la admiración y cariño que sienten los niños por sus papás.

     Nicolás tiene dos papás de Movilh: Nicolás nos cuenta cómo es su vida con dos papás, salen de paseo, van a comer juntos, comparten con su madre biológica y todas las noches antes de dormir leen un cuento en familia. Este texto nos demuestra que todas las familias son diversas y tienes sus particularidades, en este caso Nicolás crece en un hogar con dos padres y demuestra toda la felicidad y los momentos mágicos que pasa con ellos.

     Un pasito… y otro pasito de Tomie de Paola: además de nuestros padres, también debemos honrar a nuestros abuelos, esas personas con cara y manos arrugadas que siempre están ahí para jugar y hacernos reír. Ignacio un bebé que se llamaba como su mejor amigo, su abuelo Nacho, este lo enseñó a caminar, le decía: un pasito… y otro pasito. Un día cuando el abuelo de Ignacio se enfermó y este se encontraba muy preocupado, hasta que un buen día salieron de la casa y esta vez fue el pequeño quien ayudó a Nacho a caminar de un pasito… y otro pasito.

     Camino a casa de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng: para todos aquellos que tienen a sus padres en el cielo, encontramos este hermoso cuento en el que no importa ni el tiempo ni la distancia, nuestros papás siempre van a estar ahí para cuidarnos y protegernos. Una niña realiza su rutina diaria acompañada de un enorme y peludo león, la lleva a la escuela, a la bodega, caminan juntos por toda la ciudad, ella le da permiso de que se vaya pero que por favor regrese y la acompañe todos los días de su vida.

     Como siempre, con cada una de estas letras busco que los libros entren a sus casas para instalarse y quedarse por siempre, esta vez con toda la admiración y respeto que se merecen los padres de cada familia, con esas manos en las que pareciera que uno se escurre de pequeño pero que sin duda alguna te sostienen para toda la vida.


Angélica Taboada
Profesora Universitaria
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Promotora de lectura
Madrina de Samuel y Abraham