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viernes, 5 de agosto de 2016

En agosto disfrutamos de Ivar Da Coll - Diana Nivia



Quizás para esta época del año, ya muchos de nuestros niños se encuentran en período vacacional, algunos disfrutarán de las empinadas montañas, otros de las ricas olas del mar y otros de la comodidad de sus casas, pero en cualquiera de esos lugares, siempre será oportuno contar con libros que tengan la magia de deleitarnos y cautivarnos. Es por ello, que para este mes he seleccionado a Ivar Da Coll, un escritor e ilustrador colombiano que ha causado ese efecto en miles de niños y jóvenes. Él nació en Bogotá en 1962. Desde muy pequeño su pasión fue dibujar, de adolescente participó en un grupo de teatro elaborando títeres y ya de adulto trabajó para distintas casas editoriales ilustrando textos escolares. En una oportunidad una compañía que se encontraba haciendo una promoción de un batido de chocolate le encargó que diseñara un animalito de la fauna nativa en peligro de extinción para unos libritos que iban a sacar. Aparentemente, el proyecto no funcionó por asuntos comerciales. Pero años más tarde, el Grupo Editorial Norma lo invitó a ilustrar una serie de libros de imágenes y retomó como personaje principal a aquel mamífero que había diseñado para el proyecto anterior. Le otorgó así vida al Chigüiro.

Da Coll asevera que con este trabajo no solo se sumergió de lleno en el mundo de la literatura infantil sino que además “logró consolidar mi trabajo como creador e ilustrador de historias para niños”. Ha recibido importantes premios a nivel nacional e internacional. En 1999 fue nominado para el Premio Hans Christian Andersen y también ha sido seleccionado para la Lista de Honor de IBBY (International Board on Books for Young People). Con el transcurrir del tiempo su carrera ha continuado en ascenso y sus pequeños lectores han seguido fielmente cada una de sus obras. Por eso, quiero aprovechar esta oportunidad para invitarlos a conocer algunas de sus deliciosas creaciones.

Chigüiro y el lápiz: esta obra corresponde a una serie de libros cuyo protagonista es un simpático chigüire quien experimenta diferentes aventuras. Este cuento no tiene palabras y sus ilustraciones se explican por sí solas. Trata de un chigüiro que se encuentra en el camino un lápiz y con este instrumento comienza a dibujar en el aire distintos objetos, como por ejemplo: una bicicleta, un helado y una cama. Su imaginación le permite no solo crearlos y darles un uso sino también transformarlos en una hermosa realidad. Es un libro ideal para que los padres puedan iniciar a los niños en el proceso lector, ya que contribuye con el desarrollo de la imaginación y la narración.

Cuentos pintados: este cuento contiene seis historias cortas y en verso. En cada una de ellas se aprecian personajes inverosímiles, llenos de humor, de dulzura y mucha picardía. Lo rico de esta obra es la mezcla perfecta que lograron alcanzar Rafael Pombo, quien es el creador de los textos, e Ivar Da Coll quien es el responsable de las ilustraciones. La narrativa original y en algunos casos la adaptación que tuvieron que hacerle, junto a las ilustraciones tan reales y autóctonas de la diversidad cultural del país, dan muestra de esta interesante y amena versión ilustrada que no podemos dejar de compartir con nuestros pequeños.

Hamamelis y el secreto: Trata de dos buenos amigos. Un buen día, uno de ellos le pide guardar un secreto al otro cuyo nombre es Hamamelis. Este personaje hará lo posible e imposible por cuidarlo muy celosamente hasta que al final, el dueño del secreto decidirá compartirlo y disfrutarlo con todo el grupo. Después que tengamos la oportunidad de leer esta divertida historia muchos de nosotros desearemos tener un gran amigo como lo es Hamamelis.

Hamamelis, Miosotis y el Señor Sorpresa: Nuevamente se encuentran en el camino dos grandes amigos, Hamamelis y Miosotis. Ambos disfrutan de amenas tertulias, de unas tacitas de chocolate caliente, de unas galletitas de mazapán y de muchas cosas más. Un día Miosotis le comenta a su amigo sobre la tristeza que lo embarga, pues su pantufla preferida ya está tan vieja que presenta un enorme agujero. Miosotis también siente la misma tristeza, pero por su taza favorita pues se le ha roto una oreja. Ambos se llevarán una gran sorpresa cuando descubran que sin haber pedido sus regalos, estos les serán concedidos. Este cuento nos invita a valorar la amistad, la generosidad, pero sobre todo, la preocupación desinteresada que podemos tener por el otro.

Definitivamente, Da Coll es uno de esos pocos autores que logra transmitir a través de sus obras sencillez, delicadeza y una fuerza expresiva mágica que atrapa a más de un lector. De allí que no resulte casual que hoy en día constituya uno de los representantes más influyentes de la literatura infantil colombiana y un referente importante para todos los que amamos la literatura infantil.

Diana Nivia
Profesora de Educación Especial en Deficiencias Auditivas
Magister en Lingüística
Profesora Universitaria 
Intérprete de Lengua de Señas Venezolana

jueves, 21 de julio de 2016

Un niño que lee, es un niño feliz - Angélica Taboada


    
 En Venezuela el tercer domingo de cada mes de julio se celebra el día del niño donde se conmemora la moción de bienestar y protección para con todos nuestros niños, una vez más me tomo este espacio para resaltar la importancia de compartir con nuestros pequeños y que tal si luego de un día de juegos, helados y mucha diversión nos tomamos unos minutos para leerles un libro; aquí les dejo algunas sugerencias que espero disfruten mucho.
     Un diente se mueve de Daniel Barbot: ¿Qué pasaría si con el ajetreo de la celebración se le cae un diente a uno de nuestros pequeños en edad de muda? Pues lo mejor es leer este cuento que les explica lo que sucede con los dientes que pierden, qué hacen los ratones con esas pequeñas piezas blancas y por qué les dejan una moneda en su lugar.
     La noche de las estrellas de Douglas Gutiérrez y María Fernanda Oliver: este es uno de mis cuentos favoritos y no había tenido el espacio para promocionarlo y qué mejor momento que este. Nos narra la historia de un señor al que no le gustaba la noche porque era muy oscura, luego de mucho tiempo encontró una forma de iluminar el cielo con la creación de la luna y las estrellas, con esto nos enseña que siempre, por más oscuro que esté todo y nos dé mucho miedo siempre habrá una luz que nos iluminará y guiará nuestros caminos.
     Cuentos en verso para niños perversos de Roald Dahl:  todos en algún momento hemos leído La Cenicienta, Blanca Nieves y los siete Enanos, Caperucita Roja y el lobo, los tres cerditos, Rizos de oro y los tres osos y Juan y la habichuela mágica. Muchas veces incluso hemos visto sus versiones en películas, pero en este caso Dahl con su gran genialidad revuelve todas estas historias para crear una sátira muy divertida de cada uno de ellas. Seguramente se reirán mucho en familia con estas agitadas letras.
     Cuentos Silenciosos de Benjamin Lacombe: este libro álbum crea un gran impacto en los niños, también en muchos adultos, puesto que solo posee imágenes que revelan escenas de los cuentos clásicos, por ser troquelado genera muchas sensaciones desde ese lobo de caperucita con unos dientes muy afilados que parece te puede comer hasta la más inocente mariposa que con su cara de tristeza te hace querer consolarla. Te provoca irte al País del Nunca Jamás con esa luna esplendorosa o esconderte entre las cartas de Alicia en el País de las Maravillas. Con cada una de estas imágenes podemos recrear en familia cada una de esas historias que todos conocemos, además que le da libertad a los pequeños de crear e imaginar sus propias narraciones.
     Buenas noches Gorila de Peggy Rathmann: el guardia del zoológico va por cada uno de los espacios de los animales para darles las buenas noches, pero Gorila que es muy travieso los libera a todos y se van a casa del guardia y su esposa para pasar la noche con ellos. Porque los animales también quieren vivir en libertad y cerca de humanos que los protejan y los cuiden. Este libro álbum es maravilloso para los más chiquitos porque sus imágenes hablan por sí solas.
     Yo puedo y Yo también de Susane Winter: son dos libros en los que se ve el afecto y el cariño que existe entre los hermanos, que a pesar de las diferencias de edad y de querer imitar lo que hace el otro siempre habrá algo muy grande que los une y hace especial la relación entre ellos.
     El sueño de la vaca de Ane Rodríguez: este texto lo recomiendo no solo por su genialidad en contarnos la historia de cómo nació la vaca mariposa, que todos los venezolanos conocemos. Lo hago porque es un gran homenaje a una persona que siempre fue querido, aclamado y estuvo rodeado de niños. Nuestros pequeños de ahora deben conocer a Simón Díaz y qué mejor manera que con esta vaca que se hizo famosa con una letra que se convirtió en canción.
     Todos los días son días para los niños, para dedicarles tiempo, amor, ternura y libros, pero en este en especial vamos a brindarles todas esas cosas multiplicadas por dos y hasta por tres. Es necesario compartir con nuestra familia y hacerles saber lo importantes que son para nosotros, estos libros harán aún más genial la celebración, saquemos además a nuestros niño interno para que también disfrute de la jornada.
“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas lo recuerden” El principito 

Angélica Taboada
Profesora Universitaria
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Promotora de lectura
Madrina de Samuel y Abraham

    

lunes, 11 de julio de 2016

La culpa es de mamá: la escuela me acusa - Lidmi Fuguet




Antes de comenzar este post deseo expresarles mi más sincero reconocimiento a esas madres que han tenido la valentía de enfrentarse firmemente a los estragos de la cultura academicista de nuestras escuelas y alzar su voz por el respeto a la infancia, respeto a su hijo… Si cada una de nosotras hacemos eco de los abusos escolares, iremos transformando esas lamentables realidades para hacer de la escuela un escenario genuino de aprendizaje.

Quien ha tenido alguna experiencia escolar, bien como alumno, docente o representante ha sentido en algún momento cierta incomodidad con respecto a algunas prácticas educativas. Y es que irónicamente, la escuela, ese lugar que ha sido creado para cuidar y enseñar al niño, orientar a los padres y mediar procesos sociales de su comunidad, a veces (por no pecar de generalizadora e injusta al decir muchas oportunidades) pareciera no tomar en cuenta los procesos evolutivos del niño, el reconocimiento de los vínculos afectivos madre/padre-hijo y las reales necesidades e intereses de las familias y la comunidad en la actualidad.

Como este es un tema que brinda mucha tela que cortar, hablaremos de un punto en particular, la constante culpabilidad que le atribuyen los miembros de la escuela a la mamá con respecto a cualquier conducta considerada inapropiada por parte del niño. Y es que pareciera que no hay manera de escapar ante tal señalamiento… por cierto, aclaro que con el presente planteamiento no pretendo restarle responsabilidad a las madres con respecto a la crianza, nada más alejado a mi planteamiento, pues tengo la firme convicción que la enseñanza en casa es la base para la consolidación de la personalidad del niño; por el contrario, mi llamado de atención en este post es hacia la necesidad de dejar de juzgar a las madres y etiquetar a los niños con un discurso aparentemente “academicista y especializado” que en muchas oportunidades nos acerca más a problemas (innecesarios) que a soluciones, veamos a continuación algunos ejemplos de ello:

1.     Generalmente los niños son penalizados por ser muy activos, en el momento en que los niveles de actividad del niño superan las normativas escolares y las expectativas de los docentes, entonces la madre es penalizada en consecuencia por su estilo de crianza, poniendo en tela de juicio la forma como se establecen los límites en casa, como se impone la autoridad o como se excede consintiendo al niño… este último punto salpica hasta a los abuelos.
2.     Cuando un niño no logra concentrarse en clase, casi de manera inmediata es remitido a algún especialista quien procede a la realización de una serie de evaluaciones dirigidas a indagar en las causas internas en el niño o aquellas vinculadas con los aspectos sociales del entorno inmediato, entiéndase la familia y establecer diagnósticos que etiquetan al niño y juzgan a la madre… ni hablemos si por algún motivo, bien sea económico o por conocimiento de causa, la madre decide no llevar a su hijo al “especialista”, la madre es doblemente juzgada.  En pocas oportunidades se indaga sobre la didáctica implementada en la escuela, la motivación que es capaz de promover el docente para incrementar el interés y la participación de los niños, siendo en muchas oportunidades esta una de las razones centrales
3.     Si el pequeño no cubre los niveles esperados en aparencia, vestimenta, asignaciones o las expectativas en hábitos escolares o contenidos curriculares, las madres somos penalizadas con pocas posibilidades de defendernos. Cuántas veces hemos escuchado a las maestras culparnos con frases como: - usted tiene mucha responsabilidad en eso porque no pone mano dura – su hijo está muy inmaduro porque es muy consentido – debe colaborar un poco más reforzando en casa. Lamentablemente, son pocas las veces que el maestro entiende que ser mano dura no implica enseñar de manera consciente respeto y límites, los gestos de amor y atención no generan inmadurez y el reforzamiento de contenidos sin contexto no promueve la construcción del aprendizaje.

Si bien es cierto que como madres en oportunidades cometemos errores en nuestros estilos de crianza, más cierto aún es que cuando nos conectamos conscientemente con nuestro instito materno somos capaces de regular, enmendar y aprender de nuestros propios errores, por lo que la escuela debería hacer mayores esfuerzos en entender al niño desde sus genuinas necesidades y naturales características, juzgarlos menos desde esos parámetros artificiales que ha construido la cultura escolar tradiocionalista y avanzar hacia propuestas más humanas y respetuosas que inviten e incluyan a la madre en pro del bienestar de sus hijos y que no la excluya con juicios y culpas preelaboradas.

Finalmente deseo expresar mi agradecimiento a madres amigas, quienes me han contado y confiado sus experiencias, las cuales dieron la inspiración para estas líneas... y reconocer que yo también me he sentido juzgada y he sido señalada como culpable, por eso también he alzado mi voz.

Lidmi Fuguet
Mamá de Sabrina
Profesora en Educación Especial – Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Doctora en Educación
Coordinadora de Pequeñas Estrellitas @PeqEstrellitas






En julio el mes se llenó de color con David McKee - Diana Nivia Garnica




 Para este mes la gran mayoría de los niños y jóvenes están a punto de terminar su período escolar. Un año que probablemente ha estado colmado de mucho estudio, juegos, tareas y amigos. Es por ello, que en esta oportunidad seleccioné a un autor cuyos textos logran transmitirnos un aire de frescura y diversión, tras sus líneas se esconden valores incalculables y las imágenes derrochan chispazos de color. Se trata de David McKee, un escritor e ilustrador inglés.
     De este autor sabemos que nació en Inglaterra en 1935. Sus estudios comenzaron en la Escuela de Artes donde dibujaba tiras cómicas para periódicos y revistas. Una vez culminada su carrera siguió dibujando caricaturas y esto le sirvió de sostén durante cierto tiempo. También trabajó para una compañía de servicio público de comunicación del Reino Unido en la que desarrolló diversos proyectos de cine.
     Sus trabajos han sido publicados en más de 20 países y en cada uno de ellos ha ido dejando una huella invaluable. Pues él no suele escribir para cualquier persona, cuando escribe piensa en el niño que de alguna manera habita en cada uno de nosotros. En palabras textuales del propio McKee “cuando pienso en los álbumes, veo que no sólo es un tipo de libros para niños, es también un libro para adultos. Yo pienso en trabajar para mí, para los niños y para los adultos. Me gusta pensar que escribo para el adulto que el niño será un día y para el niño que aún está en el adulto”. Con esta hermosa reflexión los invito para que conozcamos algunas de sus obras.
El baño de Élmer: cada momento es una ocasión especial para invitar a nuestros niños a disfrutar de la lectura. Es por ello que David ha creado este singular cuento inspirado en su personaje principal como lo es el simpático elefante Élmer. El libro está elaborado en plástico y es muy fácil de manipular, ideal para que los más pequeñitos de la casa lo puedan disfrutar mientras reciben un rico baño en la tina.
Los amigos de Élmer: aquí, Élmer nos presenta a cada uno de sus amigos de la selva, comienza describiéndonos la cebra que se caracteriza por ser la más rayada, el león por tener el rugido más fuerte, el búho por ser el amigo más sabio, y así sucesivamente, hasta que al final nos recuerda que todos son diferentes. Este libro es un buen recurso para trabajar los nombres de los animales, los colores y las formas y, también es perfecto, para reforzar el tema de la diversidad, la tolerancia y el respeto. Está elaborado en un formato pequeño y en un material resistente que les permite a los niños pasar sus páginas con facilidad mientras disfrutan de un delicioso texto.
Elmer y los hipopótamos: este relato trata sobre un grupo de hipopótamos que quieren bañarse de ahora en adelante en las aguas donde habita una manada de elefantes, en virtud de que su río se ha secado. Pero los amigos de Élmer no quieren compartir el río con los hipopótamos. En búsqueda de una solución, Élmer propone trabajar entre todos para mover las inmensas rocas que han trancado el paso del río y al término de esto poder disfrutar juntos de un buen chapuzón. Esta aleccionadora historia nos invita a reflexionar y a poner en práctica la tolerancia y la colaboración hacia el otro, valores que hoy más que nunca debemos tenerlos presentes en nuestras vidas.
Elmer y Wilbur: el elefante de muchos colores vuelve a ser el protagonista en este libro. En esta oportunidad el travieso primo de Élmer se ha extraviado en el bosque. Pronto todos los elefantes saldrán a buscarlo pero antes de su encuentro tendrán que atravesar por muchas aventuras. El cierre de este cuento es uno de mis favoritos no solo por el desenlace de la historia sino también por la forma soslayada(o disimulada) a través de la cual el autor invita a dormir plácidamente a más de un niño.
Elmer y Rosita: si creíamos que el elefante a cuadros solo tenía amigos, en esta historia nos enteraremos que esto no es del todo cierto. Pues, Elmer tendrá la oportunidad de conocer a Rosita, una linda y tímida elefanta de color rosado. Por un momento él pensó que solo ella tenía ese color, pero en poco tiempo se dio cuenta de la existencia de una manada rosada, en la que todos aparentemente eran iguales pero en el fondo cada uno era único en su especie. Así como pasa con los niños, son seres únicos e irrepetibles.
Elmer y el abuelo Eldo: este texto es hermoso, por una parte, por sus coloridas imágenes y, por otra, porque nos habla del amor hacia nuestros abuelos. Élmer buscó las frutas favoritas del abuelo Eldo para llevárselas en su próxima visita. De esta manera ambos se reencontrarían y comenzarían a recordar infinitos momentos en los cuales habían compartido juntos y, aunque en algún instante, Élmer dudo de que su abuelo estuviese recordando todo, este le hizo saber que a pesar de la vejez, un elefante nunca, nunca olvida nada.
     Como pueden constatar todos los cuentos de McKee contienen textos entretenidos, llamativos, diferentes, didácticos, lo que genera las ganas de leerlos y por ende de   compartirlos con los más pequeños. Y de eso se tratan estos breves post que escribimos cada mes con dedicación y esmero para que tanto adultos como niños disfruten de la magia de leer.

Diana Nivia
Profesora de Educación Especial en Deficiencias Auditivas
Magister en Lingüística
Profesora Universitaria 
Intérprete de Lengua de Señas Venezolana

sábado, 18 de junio de 2016

Super Papá lector - Angélica Taboada






     Después de celebrar un día y unas lecturas maravillosas con nuestras mamis, pues le toca ahora a los papis. La tercera semana del mes de junio se celebra el día del padre, en el que se honra la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos, por ello, como todos los meses voy a compartir unos cuantos libros que podemos leer y compartir con nuestros pequeños en este día especial.

     Cuentos a patadas de José Urriola: aprovechemos que estamos en época de fútbol para aprender y disfrutar este maravilloso libro con nuestros niños. David es titular de su equipo en el colegio y al final de cada juego sus allegados le cuentan un poco de historia y  jugadas que han marcado pauta en el fútbol, algunas que probablemente muchos recordemos, como la mano de Dios de Maradona, el cabezazo de Zidane y las osadías del arquero de la Vinotinto. Quienes crecimos en una familia rodeada de este deporte sin duda nos deleitamos con estos textos y es una oportunidad imperdible para compartir nuestra pasión con los niños.
     Compota de manzana de Klaas Verplancke: los papás tiene cara de cactus por las mañanas, músculos duros aunque con barrigas blanditas y este en particular tiene dedos que saben a compota de manzana. A veces papá se cansa y se pone bravo, se transforma en alguien que no nos gusta pero eso no dura mucho y vuelve a ese ser maravilloso al que los dedos le saben a compota de manzana. Este libro con unas imágenes encantadoras nos hace reflexionar sobre esos cortos pero angustiosos momentos en los que nos molestamos con nuestros hijos y nos convertimos es seres extraños para ellos.

Mi papá de Anthony Browne: recomendado también en el mes de abril, pero no podía dejarlo por fuera en esta fecha tan especial, es un libro con frases breves e ilustraciones divertidas, este autor nos muestra la admiración y cariño que sienten los niños por sus papás.

     Nicolás tiene dos papás de Movilh: Nicolás nos cuenta cómo es su vida con dos papás, salen de paseo, van a comer juntos, comparten con su madre biológica y todas las noches antes de dormir leen un cuento en familia. Este texto nos demuestra que todas las familias son diversas y tienes sus particularidades, en este caso Nicolás crece en un hogar con dos padres y demuestra toda la felicidad y los momentos mágicos que pasa con ellos.

     Un pasito… y otro pasito de Tomie de Paola: además de nuestros padres, también debemos honrar a nuestros abuelos, esas personas con cara y manos arrugadas que siempre están ahí para jugar y hacernos reír. Ignacio un bebé que se llamaba como su mejor amigo, su abuelo Nacho, este lo enseñó a caminar, le decía: un pasito… y otro pasito. Un día cuando el abuelo de Ignacio se enfermó y este se encontraba muy preocupado, hasta que un buen día salieron de la casa y esta vez fue el pequeño quien ayudó a Nacho a caminar de un pasito… y otro pasito.

     Camino a casa de Jairo Buitrago y Rafael Yockteng: para todos aquellos que tienen a sus padres en el cielo, encontramos este hermoso cuento en el que no importa ni el tiempo ni la distancia, nuestros papás siempre van a estar ahí para cuidarnos y protegernos. Una niña realiza su rutina diaria acompañada de un enorme y peludo león, la lleva a la escuela, a la bodega, caminan juntos por toda la ciudad, ella le da permiso de que se vaya pero que por favor regrese y la acompañe todos los días de su vida.

     Como siempre, con cada una de estas letras busco que los libros entren a sus casas para instalarse y quedarse por siempre, esta vez con toda la admiración y respeto que se merecen los padres de cada familia, con esas manos en las que pareciera que uno se escurre de pequeño pero que sin duda alguna te sostienen para toda la vida.


Angélica Taboada
Profesora Universitaria
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Promotora de lectura
Madrina de Samuel y Abraham

jueves, 16 de junio de 2016

En Junio leímos a Isol - Diana Nivia Garnica


    
 Hemos llegado a la mitad del año y para este mes he querido compartir con ustedes algunas de las obras más reconocidas de una escritora e ilustradora como lo es Marisol Misenta, mejor conocida por muchos como Isol. Esta joven nació en Argentina y desde allí cursó el Magisterio en Bellas Artes. Años más tarde, se inclinó a estudiar la carrera de Licenciatura en Artes, en la que no duraría mucho tiempo, pues pronto se dedicaría a trabajar para la prensa y a crear libros-álbum para niños. Género literario que por cierto, no era tan reconocido para aquel entonces.
     Su primer libro publicado a los 25 años se llamó “Vida de Perros” y con esta obra recibió una mención de Honor en el Concurso A la orilla del Viento por parte del Fondo de Cultura Económica. A partir de allí, comenzó una exitosa carrera donde ha podido plasmar a través de sus dibujos y textos diversas historias llenas de vida y de atómicas emociones. Pues uno de los rasgos que más la define es intentar enfocar situaciones cotidianas, donde prevalezca la inocencia y la dulzura, sin perder ese espíritu travieso e inquieto que caracteriza a nuestros niños. Aunque en algunos momentos ha sido epicentro de críticas por sus trazos imperfectos, hoy en día tal y como ella lo ha señalado en algunas oportunidades, lo que realmente le interesa es dar esa sensación de libertad, hacer algo artístico pero divertido a la vez.
     Quizás ese contraste, le ha permitido, entre otras cosas, captar la mirada de niños y jóvenes, quienes no dudan ni un segundo en seleccionar en bibliotecas, y demás estanterías, algunas de las obras de Isol. A continuación comparto tan solo una pequeña muestra de sus textos más recientes:
Intercambio cultural: Julito estaba sentado frente al televisor y vio un anuncio que decía “cambie su lugar por el de un ciudadano extranjero por una semana, ¡y viva otra vida!”. Sin pensarlo dos veces, Julito escribió una carta haciendo su solicitud y pidió irse al África. A cambio, recibiría a Pombo en su casa, un elefante que empezaría a vivir en la ciudad y a disfrutar de la televisión. Ahora a muchos nos quedará la duda de saber quién de los dos habrá disfrutado esta exótica e interesante experiencia.
Regalo sorpresa: esta divertida y aleccionadora historia trata sobre un niño llamado Nino al que le falta tan solo un día para su cumpleaños y ansioso por descubrir su regalo sorpresa, comienza a dejar volar su imaginación. Lo que nunca sospechará es que sus padres habrán seleccionado para él un hermoso cuento. Vaya sorpresa! y ahora qué hará con eso tan aburrido? Solo cuando revise en su interior se dará cuenta de la infinidad de sorpresas que hallará así como nos pasa a nosotros cuando a nuestras manos llega un maravilloso libro.
Cosas que pasan: muchas veces hemos escuchado frases como esta “si tuviera el pelo lacio sería más linda” y es que a la gran mayoría nos ha pasado que no solemos estar conformes con lo que tenemos, por eso Isol quiso demostrarnos con este breve relato y sus elocuentes ilustraciones, que aunque nos aparezca un gran genio y nos brinde la oportunidad de pedir nuestros deseos siempre nos quedará algo pendiente. Ideal para compartir con los más pequeños de la casa.
Numeralia: Si nuestros niños aún no conocen los números, esta obra es perfecta porque les permitirá aprender y repasarlos desde el 0 hasta el 10. Además, tendrán la oportunidad de encontrar unos cuantos secretos interesantes a través de sus hermosos dibujos, por lo que hay que estar muy atentos cada vez que hojeamos sus coloridas páginas. Las ilustraciones de este libro corresponden a la magistral pluma de Isol y el texto breve y en forma de verso fue elaborado por Jorge Luján.
     Como habrán podido apreciar, son textos cargados de frescura pero también de cierta rebeldía, donde lo menos importante son las reglas y lo más rico es sentir ese aire de libertad que Isol logra trabajar sabiamente donde las ilustraciones son tan poderosas como las palabras.
Diana Nivia
Profesora de Educación Especial en Deficiencias Auditivas
Magister en Lingüística
Profesora Universitaria 
Intérprete de Lengua de Señas Venezolana

La tarea escolar: del campo de batalla al cuarto de juegos - Lidmi Fuguet




En muchas oportunidades cuando un grupo de madres toca el tema de la tarea escolar, a más de una le invade una profunda preocupación porque cuando corresponde la hora de hacer estas asignaciones nuestra casa se convierte en un gran campo de batalla. Escuchamos a nuestros hijos negarse a hacer la tarea y nosotros a repetir mil argumentos (casi siempre fallidos) para convencer a nuestros pequeños a cumplir con esa responsabilidad académica.
Y es que la tarea escolar, tal y como tradicionalmente se ha practicado en la mayoría de las escuelas, realmente tiene más de imposición que de aprendizaje, y desde mi perspectiva como profesional de la docencia y además madre, este ejercicio crea más críticas que beneficios; sin duda y muy a pesar de muchos de nosotros en estos momentos y por un largo plazo pareciera no existir indicios de importantes cambios en las propuestas escolares, entonces qué hacemos al respecto? Seguimos en guerra con nuestros hijos? Pues no, transformemos las situaciones desde nuestra casa para cambiar el campo de batalla por un cuarto de juegos y cómo podríamos lograrlo? Veamos aquí algunas ideas:
1.     Permite que tu hijo y tú tengan un momento de descanso y esparcimiento previo a la realización de la tarea, que los relaje de la ajetreada rutina diaria, al menos 15 minutos de conversación, juego o descanso, generarán equilibrio tanto cognitivo como emociocional para reactivar el cerebro y la motivación necesaria para conectarse de nuevo con una actividad escolar
2.     Evita realizar actividades paralelas que puedan distraerte o preocuparte al momento de acompañar a tu hijo a realizar la tarea, como por ejemplo: escribir un email del trabajo, cocinar o arreglar la casa, de esta manera atenderás oportunamente las inquietudes de tu pequeño y lograrás prevenir muchas distracciones o molestias
3.     Revisa previamente la asignación y ten a mano todos los materiales necesarios para su ejecución, así evitarás que tanto tú como tu hijo creen interrupciones innnecesarias al momento de realizar la actividad
4.     Reinventa la tarea, si notas que la asignación es algo que no motiva a tu pequeño o que generalmente muestra rechazo, modifica un poco la tarea sin cambiar su intención de aprendizaje y envíale una nota explicativa a la maestra. Por ejemplo, si solicitaron dibujar algo y sabes que a tu hijo le gusta más recortar y pegar, realiza esa actividad a manera de collage, posiblemente duren un poco más del tiempo estimado, pero será un tiempo de disfrute y aprendizaje, indudablemente mejor que a un tiempo de disgustos y regaños, donde poco aprenderemos.
5.      Conversa con la maestra de tu hijo y mantente informado de los objetivos que se han planteado, así podrás obtener recomendaciones y a su vez inventar juegos o situaciones donde puedan reforzar los aprendizajes sin pensar que estamos haciendo una tarea. Por ejemplo: si tu hijo está aprendiendo la tabla de multiplicar planteale en situaciones reales problemas sencillos – Vamos a comprar tres manzanas, cuánto cuesta cada una?  ($1), cuánto debemos pagar?
Espero que estos pequeños tips sean de gran utilidad. Recuerda, cuando hablamos de crianza y educación, la clave del éxito para el cambio generalmente recae en nosotros mismos,  más que en nuestros hijos.

Lidmi Fuguet
Mamá de Sabrina
Creadora y coordinadora de Pequeñas Estrellitas
Profesora en Educación Especial, mención Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Doctora en Educación
 Instagram y Twitter @PeqEstrellitas

Texto original publicado en la Revista Peekaboo Kids Magazine de Florida.
Edición Abril -Mayo 2016