Powered By Blogger

jueves, 8 de octubre de 2015

¿Me lees un cuento de terror? - Profa. Angélica Taboada


 

Halloween (víspera de todos los santos) es una fiesta de origen Celta celebrada el 31 de octubre en países anglosajones, aunque con el pasar de los años ha sido adoptada por España y varios países de Latinoamérica. Esta festividad “se asocia a menudo con colores naranja, negro y morado y está fuertemente ligado a símbolos como el Jack-o-laterm (iluminado desde el interior). Las actividades típicas de Halloween son el famoso truco o trato y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura de historias de miedo y el visionado de películas de terror” (tomado de Wikipedia).
De todas las actividades aquí mencionadas, haré hincapié, obviamente, en la lectura de historias de miedo, leer siempre nos conecta con nuestros niños y sabemos que a partir de cierta edad (8 o 9 en adelante) comienzan a tener una curiosidad insaciable hacia lo tenebroso y misterioso.  Es por ello que aquí, les sugiero cuatro libros para leer en familia o en la escuela que satisfagan esa sed de miedo que todos tenemos.
La sayona y otros cuentos de espanto de Mercedes Franco: las leyendas provienen de la tradición oral y las que están incluidas en este libro nos cuentan historias de espanto con hechos que ocurrieron en la Colonia y actualmente en Venezuela. La sayona es de por sí un clásico que todos hemos leído en la escuela, pero no podemos negar que nos encanta y no nos cansamos de leerlo en todas y cada una de las versiones que se escriben. Además, contiene relatos sobre los fantasmas que existían en la época de Simón Bolívar y criaturas que aparecían en la selva.
Las Brujas, Roald Dahl: novela corta que cuenta las aventuras de un niño con su abuela, cuando se enfrentan a una Asociación de Brujas que quieren acabar con todos los niños convirtiéndolos en ratones. Un elemento fundamental en esta historia, es la descripción, sus detalles hacen que se sienta gran interés por lo que sucederá y permite que los niños creen imágenes muy claras de los personajes.
¡Socorro! de Elsa Bornemann: En este tenebroso libro, encontramos doce cuentos que te harán taparte los oídos. Unas manos que aparecen de la nada, una casa que está viva en la que pasan cosas muy raras, una abuela malvada que no quiere a sus nietos, entre otros. Particularmente es uno de mis libros de terror favoritos, porque de verdad da miedo, así que recomiendo leerlo con cautela.
El cuaderno de las pesadillas, de Ricardo Chávez Castañeda: otra aterradora compilación de cuentos, esta vez para adolescentes, puesto que además de su toque de miedo poseen un trasfondo emocional muy particular. Una niña que sangra sin explicación alguna, un cielo lleno de personas atadas a globos y un suelo que me hizo darme cuenta que a veces cuando decimos “trágame tierra” no tiene por qué ser algo malo.
El terror es un género literario que tiene muchos seguidores, yo soy una de las primeras, pero, así como tiene adeptos existe a quienes no les gusta, justamente por eso, porque dan miedo. Pensemos en que este tipo de lecturas pueden despertar muchas emociones en nuestros niños que a veces están ocultas y es por ello que nosotros, sus padres y maestros estamos allí, para ayudarlos a canalizarlas. La idea no es que no duerman por las noches, por eso la selección aquí presentada es apta para ser leía por los niños, porque a veces es necesario despertar un poco esas cosquillas que nos dan en la barriga cuando leemos algo que nos produce escalofríos. 

Angélica Taboada.
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje. Magister en Lectura y Escritura. Profesora universitaria. La Madrina de Samuel



miércoles, 30 de septiembre de 2015

Mi niñera se llama tecnología (segunda parte) - Profa. Angélica Taboada



     
Hace algún tiempo reflexionando sobre lo adictivo que se ha vuelto el internet, escribí sobre como nuestros niños (y hasta nosotros mismos) pasan gran parte del día pegados, adheridos, soldados a todo tipo de aparatos electrónicos: tv, consolas de juego, tabletas, teléfonos inteligentes, etc. Nos hemos acostumbrado a dejar en las manos de estos equipos el cuidado de nuestros niños, entre tanto nosotros hacemos otras actividades en el hogar y por qué no, mientras revisamos también nuestras redes sociales.
¿Qué les parece si hacemos una retrospección? Vamos a nuestra niñez a esa época donde teníamos que jugar con lo que teníamos a la mano y que siempre encontrábamos la forma de no aburrirnos, creábamos toda una historia con una caja de cartón, hacíamos accesorios de Barbie con cartulina y vestidos con retazos de tela (o cortábamos ropa, aunque eso concluía en regaño) creábamos tiendas de campaña con sábanas (lo que probablemente también terminaría en regaño) pero al fin y al cabo nos divertíamos. Los fines de semana salíamos a los parques a guindarnos en cuanto árbol o tubo existiera, jugábamos pelota, montábamos bicicleta, entre muchas otras cosas, la lista sería interminable.
             Sabemos que los tiempos han cambiado, todo ha evolucionado y si, la tecnología nos ha ayudado en muchos aspectos de nuestra vida, pero ¿por qué aferrarnos solo a ella? Enseñemos a nuestros niños otras formas de divertirse, acompañándolos o en soledad. El otro día me preguntaban opciones para distraer a una niña y poder alejarla un poco del televisor y el teléfono (razón de estas líneas) y lo primero que le respondería ahora sería: recuerden lo que hacían ustedes cuando eran pequeños, denle un poco de libertad a los pequeños para que experimenten cosas nuevas por sí solos, permítanles ser creativos e inventores, siempre velando por su seguridad.
            Es por ello que aquí les dejo algunas sugerencias que pueden serles útiles para esos momentos de ocio sin resolver:
-   Pintar: generalmente les damos una hoja y creyones, pero hay otras opciones como pegar papel en la pared o el piso para que usen sus manos o pies y creen sus dibujos, hacer el contorno del cuerpo del niño para que lo rellene, usar materiales de reciclaje para hacer sellos con los que puedan imprimir las imágenes (botellas de refresco, tapas, una papa, esponjas de baño, etc). Además pueden comprar o hacer tizas (si son alérgicos se pueden realizar de manera orgánica) con ellas pueden pintar hasta en la aceras o paredes porque es lavable.
-   Figuras con globos: tomar globos de agua, rellenarlos con harina de trigo o almidón de maíz (sin inflarlo) amarrar o cerrar con una liga, luego se le pueden dibujar caras o pegarle algunos aditivos. Además de ser una actividad entretenida, sirve para hacer obsequios.
-   Cocinar: muchos pensarán que es peligroso, pero si se toman las medidas de seguridad adecuadas, es un momento que pueden disfrutar en familia, elaborando recetas fáciles donde los niños puedan añadir los ingredientes, remover, amasar y hacer decoraciones sencillas.
-   Plastilina: al igual que con la pintura, no nos limitemos solo a lo básico, en casa se pueden elaborar diferentes masas con texturas novedosas y de los colores que los niños deseen. Y siempre voy a recomendar el uso de la arcilla, la textura, temperatura y el moldeado son una experiencia muy gratificante, además que las piezas realizadas pueden permanecer como decoración (algo que siempre es sinónimo de orgullo para los niños)
-   Leer: Siempre un libro es una buena idea para relajarnos, entretenernos y divertirnos, pero si el niño se aburre con facilidad se pueden hacer actividades que lo motiven, como por ejemplo: entregarle el libro al niño para que sea él quien narre la historia, hacer imágenes (o imprimirlas) para que las pinten y luego crear su propia historia, hacer la narración del cuento con materiales que estén en casa que sirvan como efectos especiales.
Todas estas actividades pueden realizarse dentro de casa, pero también es recomendable salir al jardín, un parque, etc, bien sea para concretar alguna de las propuestas anteriores o  para jugar al aire libre.
Con lo que se expone hasta aquí no pretendo que dejemos de lado la tecnología, al contrario, es necesario ir de la mano con todos los avances y lo que nos haga evolucionar como sociedad, pero siempre debemos tener como prioridad el tiempo de calidad que podemos pasar con nuestros hijos puesto que a la larga es lo que más van a recordar y apreciar. 
El calor artificial de una máquina no sustituye la mano cálida de una madre o un padre. 

Angélica Taboada
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje. Magister en Lectura y Escritura. Profesora universitaria. La madrina de Samuel

miércoles, 5 de agosto de 2015

Cuentos de Vacaciones - Profa. Angélica Taboada


            La época vacacional es un tiempo para compartir en familia y pasar tiempo con nuestros niños, podemos viajar, ir al parque, al cine, jugar en casa y para cuando necesitemos momentos más tranquilos, siempre es recomendable leer un buen libro.
Podemos escoger  entre los cuentos que más disfruten los pequeños y además tenemos algunos que tienen temas relacionados con las vacaciones, aquí les presento cuatro con los que podemos divertirnos juntos.
Las vacaciones de Roberta de Silvia Francia: Roberta está de vacaciones en la casa de sus abuelos, pero está muy aburrida y decide dar un paseo sola por la playa, pero jamás se imaginó lo que pasaría y, como una simple salida se convirtió en una gran aventura con un desenlace inesperado.
Estela Hada del bosque de Marie Luise Gay: Estela y su hermano Samuel salen juntos a recorrer el bosque en busca de hadas, en su camino, les pasan muchas cosas interesantes como ver mariposas azules que comen pedacitos de cielo, rocas que se mueven o árboles con la piel arrugada. Samuel siente mucho miedo durante su expedición pero poco a poco se va dando cuenta de que al lado de su hermana puede superar cualquier temor.
La niña que se aburría con todo de Leonardo Padrón: es común que nuestros niños se aburran con facilidad, a veces ni la misma tecnología los satisface. Leonardo Padrón, en una recopilación de cuentos, nos narra la historia de una niña que nació para aburrirse, hasta que, un día hizo un viaje con sus padres y mientras estaba en el avión no sabían qué hacer para quitarle el fastidio. Luego de un rato la niña se dió cuenta de que existe algo maravilloso en el mundo, mejor que cualquier juguete o tecnología que evita el terrible aburrimiento y que la acompañará por siempre de ahora en adelante…
Frida de Yolanda Reyes: En el libro “El terror del sexto B” nos encontramos con este cuento maravilloso, que es para niños más grandes llamado Frida, en el que Santiago de 11 años nos narra la historia de su primer amor, un amor que surgió en sus vacaciones de verano con una niña sueca, que lo enseñó a conocer y a vivir experiencias nuevas, como su primer beso y a darse cuenta de no saber cómo ha podido vivir estos once años de su vida sin ella.
Cada uno de estos autores nos lleva a diferentes mundos, situaciones y vivencias vacacionales con las que nuestros niños se pueden identificar, y hacer que nuestro tiempo con ellos sea de calidad. Cada lectura es una experiencia nueva y gratificante, con la que podemos aprender, disfrutar, reflexionar y sentirnos bien; cuando abrimos un libro emergen letras, colores, imágenes que nos llenan de vida y emoción.

Profa. Angélica Taboada
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Ecritura
Profesora Universitaria

martes, 28 de julio de 2015

Donde hubo juegos, sonrisas quedan - Profa. Salomé Cabrera




Según Friedrich NietzscheLa madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño". Significa que un adulto maduro siempre tomará de la taza vacía de café, responderá una llamada con las manos y posará para la foto aunque no vea la cámara.
 Una postura capaz de cobrar fuerza con un simple ejercicio, y que se puede convertir en el más firme y convincente argumento para retomar como es debido esta vital actividad. Concentrarse en un suspiro y evocar los momentos más placenteros de muestra infancia, pensar en eso que nos hacía felices durante los primeros 6 años de vida.
En la mente de un niño común, al menos uno de esos momentos, tiene que ver con el hecho de jugar… Esa simple y a la vez elaborada acción que no es otra cosa que ser con libertad”, con tanta anchura como la imaginación lo permita. Eso que es tan propio de ellos, y que si no tenemos cuidado, podemos perder, y aún peor, hasta olvidar. Resulta que más allá de lo que se hacía y con qué, lo genuinamente importante es cómo y porqué se hacía, la intención, firmeza y seriedad. Esta, era sin dudarlo la mejor y más placentera manera de relacionarnos, el momento más esperado, ese que hacía olvidar el tiempo y ahora hace evocar emociones… Porque donde hubo juego, sonrisas quedan…
Por fortuna, y si la memoria llegara a fallar, siempre habrá un niño cerca quien nos pueda asesorar.

Profa. Salomé Cabrera
@juegosporlapaz

viernes, 10 de julio de 2015

Fin de año escolar ... hora de dar el resto! - Profa. Salomé Cabrera




Fin de año escolar, momento ansiado por muchos, temido por otros. Las preguntas se empiezan a escuchar de lado y lado, ¿qué grado me tocará?,  ¿hasta qué día trabajaremos?, ¿cuándo nos reintegramos?, ¿para dónde iremos en estas vacaciones?, ¿y ahora qué hago con los muchachos?...
¿Qué tal si nos preguntáramos?, eso que sí depende de nosotros: ¿qué van a recordar de este año?, ¿qué puedo hacer para que sea inolvidable?, ¿cómo hago para impactar sus vidas y sacudirlas?, ¿cómo lo hago mejor para el año entrante?
Los finales, son culturalmente un momento de gran impacto. Aprovechemos la oportunidad y el privilegio que como docentes tenemos de compartir un espacio y posición tan privilegiada frente a nuestros alumnos. Así como cuando en una carrera, el competidor ya agotado ve la recta final, sabe que es hora de dar el resto, de ponerlo todo, porque su objetivo siempre estuvo claro: GANAR. Demos el resto, impactemos, recordemos nuestra meta, seamos parte de los temas de conversación de nuestros alumnos cuando estén en sus planes vacacionales, o compartiendo con sus primos en la casa de la abuela. Que cuando les pregunten ¿qué has hecho?, no encuentren por dónde empezar y cual aventura comentar, de esas que vivieron a nuestro lado… Esa experiencia que nos hizo recordar con una gran sonrisa, porque somos educadores…
Nuestros alumnos merecen irse felices por los logros alcanzados, orgullosos de sus esfuerzos, agradecidos por el apoyo, satisfechos ante lo vivido… Pero sobre todo, con muchas ganas de volver, ansiosos por empezar una nueva aventura y de seguir creciendo con nosotros. Lo realmente justo, es que sepan, que muy pronto una nueva y gran oportunidad les aguarda, que tengan la certeza de que hay un docente que les espera deseoso, y que será mucho lo que aprenderán juntos. Un docente que gracias a ellos, es un eterno estudiante, que también tiene dudas, preguntas y miedos. Pero que sabe y reconoce con firmeza que su misión es educarlos para la vida.  
Nosotros debemos y merecemos irnos satisfechos, inspirados y agradecidos. Con el propósito firme e innegociable de reinventarnos, de rendir honor a la educación, de demostrar con hechos y elocuencia, que no es otro el camino.
Profa. Salomé Cabrera
@juegosporlapaz

Mami, aquí estoy! No soy invisible - Profa. Jenica Lizardo



Mi hermano está enfermo y mi familia está totalmente ocupada de él, de ir al hospital, llevarle comida, revisar su tratamiento y por supuesto de que su salud mejore, pero… ¿qué pasa conmigo?
Esta puede ser una pregunta común que se hacen los hermanos de niños en situación de enfermedad y hospitalización, pues el entorno familiar se modifica considerablemente, las rutinas, el trabajo, las responsabilidades y hasta los afectos cambian cuando los ojos de los miembros del entorno solo ven al niño enfermo. Muchas veces las madres se convierten en guardianas de 24 horas y permanecen en el hospital, tanto así que, en ocasiones, dejan bajo la responsabilidad de otras personas el cuidado de su hogar y del resto de los miembros de su familia.
Pensemos un poco, qué pasa con ese otro niño que se encuentra bien en lo que a su salud física se refiere, qué pasa con sus emociones y sentimientos, en primer lugar por tener que enfrentar y comprender la situación de su hermano y en segundo lugar porque muchas veces se siente desplazado en tiempo, espacio, responsabilidades, logros e incluso el cariño. Estos, experimentan cierta pérdida de estatus familiar a partir del inesperado escenario que se le presenta al tener un miembro cercano de su familia hospitalizado, lo que muchas veces lo convierte en un ser invisible, en un ser olvidado, ya que se dejan de cubrir sus necesidades en todos los aspectos.
Ahora bien, ¿qué sentimientos pueden manifestar estos niños olvidados?
-       Celos: le prestan más atención a mi hermano enfermo que a mí.
-       Culpabilidad: ¿será que su enfermedad puede ser culpa mía?
-       Miedo: ¿y si lo que tiene es contagioso y me lo transmite? (así sea asma, el miedo persiste)
-       Vergüenza: No quiero que vean a mi hermano así, me da pena con mis amigos (esto es más visto en los casos en los que hay cambios físicos muy evidentes como la caída del cabello, la pérdida de algún miembro, entre otros)
-       Rabia: ¿por qué le tuvo que pasar esto a él y no a otro? El no hace nada malo.
Estas emociones y algunas otras,  se pueden presentar en conjunto o separadas y son los padres los que deben tratar de mantener el equilibrio aunque se crea casi imposible. Es necesario recordar que cada persona es única y por lo tanto, todos necesitamos atención, cuidados, cariño, afecto y lo más importante, sentir que a pesar de cualquier situación que se presente, siempre se contará con la familia y los que nos rodean.
Es por ello que para minimizar el impacto que se genera en un hermano respecto a la enfermedad, se deben tomar en consideración las siguientes recomendaciones: 
1.- Informar sobre la naturaleza de la enfermedad. Se debe evitar que la información quede exclusivamente bajo la responsabilidad de los padres. Resulta importante involucrar a los miembros del grupo familiar, médicos, enfermeras, docentes, entre otros.
2.- Comunicar los sentimientos. Es necesaria la comunicación efectiva para poder expresar con naturalidad cualquier emoción, sin tener que reservarla.
3.- Respetar a los hermanos en su individualidad, en sus pertenencias personales, en sus actividades escolares y actividades de ocupación del tiempo libre.
Como padres se debe tratar de mantener el equilibrio, aunque resulte casi imposible. Hay que recordar que cada persona es única y por ende cada niño, niña y adolescente. Recordemos que muchas familias terminan superando las situaciones de enfermedad y hospitalización volviéndose más fuertes, más flexibles y más positivas.
Profa. Jenica Lizardo
Profesora Universitaria UPEL – IPC

Los terribles 2: cambiemos la etiqueta! - Dra. Lidmi Fuguet


(Texto original disponible en Blog de www.pollitoingles.com) 

Cuando nuestros hijos se aproximan a los dos años, empezamos a notar grandes cambios conductuales en ellos, que implican la demostración de cómo van configurando y consolidando rasgos de su personalidad.  Los dos y tres años de edad implican un tiempo crucial desde el punto de vista emocional, por lo que la manifestación de las comunmente llamadas “pataletas” se vuelve algo más que normal, pero paradójicamente más criticado y penalizado como si fuese anormal.
Es por ello, que con frecuencia escuchamos denominarle a esta etapa “los Terribles 2” (y un montón de calificativos más si la conducta persiste en los tres años).  Ahora bien, si analizamos en profundidad esta situación y hacemos el ejercicio de entender las cosas desde la posición de nuestros peques, veremos en primera instancia que la etiqueta de Terrible puede ser desplazada a nuestro rol como madres e incluso sustitida por calificativos más comprensivos y justos para con nuestros niños.
Y este cambio de percepción por qué sucede? Pues porque al ponernos en el lugar de nuestros peques podremos ver, por ejemplo; (1) cómo a veces más Terrible puede llegar a ser nuestra reacción ante la “pataleta” del niño, tanto que posiblemente no estemos generando tras ello ningún aprendizaje significativo en nuestros hijos, sino más bien consolidando un mal recuerdo de su infancia, véase aquí como el calificativo se desplaza a nuestra conducta en rol de madre o (2) si entendemos que estas manifestaciones son naturales de estas edades y que conforman la manifestación de cómo el niño va experimentando, viviendo, sintiendo sus emociones, podríamos cambiar el calificativo usualmente utilizado para penalizar esta estapa y sustituirlo por uno más justo con el niño y su desarrollo, como los “Maravillosos 2” pues es realmente un conjunto de fantásticas emociones las que el peque experimenta a esta edad.
Entonces, qué podemos hacer para contener y acompañar con respeto a nuestro hijo en estas edades y en particular ante estos episodio de “pataletas” (hago énfasis en esto, pues pareciera ser uno de los temas más preocpantes en las madres), pues esto es realmente un reto nada fácil y que no tiene pildoras o recetas inmediatas que cambien todo… pero bueno, todas sabemos que en crianza nada es fácil, pero si podemos hacer pequeñas cosas en nuestro día a día que indudablemete irán en beneficio del creciemiento de nuestro peque y de cómo nosotras nos enfrentamos ante tales circunstancias.
En primer lugar, debemos minimizar el impacto que sobre nosotras pueda tener lo que opinen los demás, para ello debemos confiar en nuestro instinto materno, eso nos dará mayor seguridad en nuestro actuar y nos permitirá conectarnos con nuestros hijos.
Si sentimos que la situación se está escapando de nuestras manos, respiremos hondo y busquemos nuestra tranquilidad lo antes posible, recordemos que en este momento el adulto somos nosotras y en definitiva somos la que tenemos mayor experiencia para comprender y controlar nuestras emociones.
Evitemos presionar la situación, si bien es indispensable contener emocionalmente a nuestro hijo en estas circunstancias, esto no necesariamente implica el agarre físico (a menos que el niño esté expuesto a un golpe o autoagresión) en oportunidades ellos necesitan su espacio y drenar su emoción, con esto no estoy insinuando bajo ninguna circunstancia que se ignore al niño, NO, muy por el contrario, la invitación es a respetar su espacio, tanto como cuando nos piden compañía, así como cuando nos piden soledad, siempre expresándoles que estamos cerca de él para cuando nos necesite, hablarles mientras tomamos distancia aes una buena forma de hacerles ver que estamos allí para ellos.
Una vez pasado el percance, conversemos con nuestro hijo, hablemos de lo sucedido, haciendo énfasis en lo que sintió y las causas, más en que si lo que hizo es bueno o malo, pues lo realmente importante es aprender a comprender sus emociones y reacciones, y no a juzgar sus conductas.
Aprovechemos los programas, juegos o literatura infantil para conocernos un poco más como personas, este debe ser un momento de construcción juntos, no solo es nuestro hijo quien necesita aprender, la vida es en definitiva un constante juego de aprendizajes.
Pra finalizar, debemos reconocer que ciertamente esta etapa de la vida de nuestros peques pareciera una montaña rusa emocional, pero si ponemos un poquito de paciencia, otra pizca de comprensión y un millón de gotitas de amor, sin duda alguna aportaremos inolvidables experiencias para la consolidación de la una personalidad saludable en nuestros hijos.

Lidmi Fuguet
@PeqEstrellitas