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viernes, 10 de julio de 2015

Fin de año escolar ... hora de dar el resto! - Profa. Salomé Cabrera




Fin de año escolar, momento ansiado por muchos, temido por otros. Las preguntas se empiezan a escuchar de lado y lado, ¿qué grado me tocará?,  ¿hasta qué día trabajaremos?, ¿cuándo nos reintegramos?, ¿para dónde iremos en estas vacaciones?, ¿y ahora qué hago con los muchachos?...
¿Qué tal si nos preguntáramos?, eso que sí depende de nosotros: ¿qué van a recordar de este año?, ¿qué puedo hacer para que sea inolvidable?, ¿cómo hago para impactar sus vidas y sacudirlas?, ¿cómo lo hago mejor para el año entrante?
Los finales, son culturalmente un momento de gran impacto. Aprovechemos la oportunidad y el privilegio que como docentes tenemos de compartir un espacio y posición tan privilegiada frente a nuestros alumnos. Así como cuando en una carrera, el competidor ya agotado ve la recta final, sabe que es hora de dar el resto, de ponerlo todo, porque su objetivo siempre estuvo claro: GANAR. Demos el resto, impactemos, recordemos nuestra meta, seamos parte de los temas de conversación de nuestros alumnos cuando estén en sus planes vacacionales, o compartiendo con sus primos en la casa de la abuela. Que cuando les pregunten ¿qué has hecho?, no encuentren por dónde empezar y cual aventura comentar, de esas que vivieron a nuestro lado… Esa experiencia que nos hizo recordar con una gran sonrisa, porque somos educadores…
Nuestros alumnos merecen irse felices por los logros alcanzados, orgullosos de sus esfuerzos, agradecidos por el apoyo, satisfechos ante lo vivido… Pero sobre todo, con muchas ganas de volver, ansiosos por empezar una nueva aventura y de seguir creciendo con nosotros. Lo realmente justo, es que sepan, que muy pronto una nueva y gran oportunidad les aguarda, que tengan la certeza de que hay un docente que les espera deseoso, y que será mucho lo que aprenderán juntos. Un docente que gracias a ellos, es un eterno estudiante, que también tiene dudas, preguntas y miedos. Pero que sabe y reconoce con firmeza que su misión es educarlos para la vida.  
Nosotros debemos y merecemos irnos satisfechos, inspirados y agradecidos. Con el propósito firme e innegociable de reinventarnos, de rendir honor a la educación, de demostrar con hechos y elocuencia, que no es otro el camino.
Profa. Salomé Cabrera
@juegosporlapaz

Mami, aquí estoy! No soy invisible - Profa. Jenica Lizardo



Mi hermano está enfermo y mi familia está totalmente ocupada de él, de ir al hospital, llevarle comida, revisar su tratamiento y por supuesto de que su salud mejore, pero… ¿qué pasa conmigo?
Esta puede ser una pregunta común que se hacen los hermanos de niños en situación de enfermedad y hospitalización, pues el entorno familiar se modifica considerablemente, las rutinas, el trabajo, las responsabilidades y hasta los afectos cambian cuando los ojos de los miembros del entorno solo ven al niño enfermo. Muchas veces las madres se convierten en guardianas de 24 horas y permanecen en el hospital, tanto así que, en ocasiones, dejan bajo la responsabilidad de otras personas el cuidado de su hogar y del resto de los miembros de su familia.
Pensemos un poco, qué pasa con ese otro niño que se encuentra bien en lo que a su salud física se refiere, qué pasa con sus emociones y sentimientos, en primer lugar por tener que enfrentar y comprender la situación de su hermano y en segundo lugar porque muchas veces se siente desplazado en tiempo, espacio, responsabilidades, logros e incluso el cariño. Estos, experimentan cierta pérdida de estatus familiar a partir del inesperado escenario que se le presenta al tener un miembro cercano de su familia hospitalizado, lo que muchas veces lo convierte en un ser invisible, en un ser olvidado, ya que se dejan de cubrir sus necesidades en todos los aspectos.
Ahora bien, ¿qué sentimientos pueden manifestar estos niños olvidados?
-       Celos: le prestan más atención a mi hermano enfermo que a mí.
-       Culpabilidad: ¿será que su enfermedad puede ser culpa mía?
-       Miedo: ¿y si lo que tiene es contagioso y me lo transmite? (así sea asma, el miedo persiste)
-       Vergüenza: No quiero que vean a mi hermano así, me da pena con mis amigos (esto es más visto en los casos en los que hay cambios físicos muy evidentes como la caída del cabello, la pérdida de algún miembro, entre otros)
-       Rabia: ¿por qué le tuvo que pasar esto a él y no a otro? El no hace nada malo.
Estas emociones y algunas otras,  se pueden presentar en conjunto o separadas y son los padres los que deben tratar de mantener el equilibrio aunque se crea casi imposible. Es necesario recordar que cada persona es única y por lo tanto, todos necesitamos atención, cuidados, cariño, afecto y lo más importante, sentir que a pesar de cualquier situación que se presente, siempre se contará con la familia y los que nos rodean.
Es por ello que para minimizar el impacto que se genera en un hermano respecto a la enfermedad, se deben tomar en consideración las siguientes recomendaciones: 
1.- Informar sobre la naturaleza de la enfermedad. Se debe evitar que la información quede exclusivamente bajo la responsabilidad de los padres. Resulta importante involucrar a los miembros del grupo familiar, médicos, enfermeras, docentes, entre otros.
2.- Comunicar los sentimientos. Es necesaria la comunicación efectiva para poder expresar con naturalidad cualquier emoción, sin tener que reservarla.
3.- Respetar a los hermanos en su individualidad, en sus pertenencias personales, en sus actividades escolares y actividades de ocupación del tiempo libre.
Como padres se debe tratar de mantener el equilibrio, aunque resulte casi imposible. Hay que recordar que cada persona es única y por ende cada niño, niña y adolescente. Recordemos que muchas familias terminan superando las situaciones de enfermedad y hospitalización volviéndose más fuertes, más flexibles y más positivas.
Profa. Jenica Lizardo
Profesora Universitaria UPEL – IPC

Los terribles 2: cambiemos la etiqueta! - Dra. Lidmi Fuguet


(Texto original disponible en Blog de www.pollitoingles.com) 

Cuando nuestros hijos se aproximan a los dos años, empezamos a notar grandes cambios conductuales en ellos, que implican la demostración de cómo van configurando y consolidando rasgos de su personalidad.  Los dos y tres años de edad implican un tiempo crucial desde el punto de vista emocional, por lo que la manifestación de las comunmente llamadas “pataletas” se vuelve algo más que normal, pero paradójicamente más criticado y penalizado como si fuese anormal.
Es por ello, que con frecuencia escuchamos denominarle a esta etapa “los Terribles 2” (y un montón de calificativos más si la conducta persiste en los tres años).  Ahora bien, si analizamos en profundidad esta situación y hacemos el ejercicio de entender las cosas desde la posición de nuestros peques, veremos en primera instancia que la etiqueta de Terrible puede ser desplazada a nuestro rol como madres e incluso sustitida por calificativos más comprensivos y justos para con nuestros niños.
Y este cambio de percepción por qué sucede? Pues porque al ponernos en el lugar de nuestros peques podremos ver, por ejemplo; (1) cómo a veces más Terrible puede llegar a ser nuestra reacción ante la “pataleta” del niño, tanto que posiblemente no estemos generando tras ello ningún aprendizaje significativo en nuestros hijos, sino más bien consolidando un mal recuerdo de su infancia, véase aquí como el calificativo se desplaza a nuestra conducta en rol de madre o (2) si entendemos que estas manifestaciones son naturales de estas edades y que conforman la manifestación de cómo el niño va experimentando, viviendo, sintiendo sus emociones, podríamos cambiar el calificativo usualmente utilizado para penalizar esta estapa y sustituirlo por uno más justo con el niño y su desarrollo, como los “Maravillosos 2” pues es realmente un conjunto de fantásticas emociones las que el peque experimenta a esta edad.
Entonces, qué podemos hacer para contener y acompañar con respeto a nuestro hijo en estas edades y en particular ante estos episodio de “pataletas” (hago énfasis en esto, pues pareciera ser uno de los temas más preocpantes en las madres), pues esto es realmente un reto nada fácil y que no tiene pildoras o recetas inmediatas que cambien todo… pero bueno, todas sabemos que en crianza nada es fácil, pero si podemos hacer pequeñas cosas en nuestro día a día que indudablemete irán en beneficio del creciemiento de nuestro peque y de cómo nosotras nos enfrentamos ante tales circunstancias.
En primer lugar, debemos minimizar el impacto que sobre nosotras pueda tener lo que opinen los demás, para ello debemos confiar en nuestro instinto materno, eso nos dará mayor seguridad en nuestro actuar y nos permitirá conectarnos con nuestros hijos.
Si sentimos que la situación se está escapando de nuestras manos, respiremos hondo y busquemos nuestra tranquilidad lo antes posible, recordemos que en este momento el adulto somos nosotras y en definitiva somos la que tenemos mayor experiencia para comprender y controlar nuestras emociones.
Evitemos presionar la situación, si bien es indispensable contener emocionalmente a nuestro hijo en estas circunstancias, esto no necesariamente implica el agarre físico (a menos que el niño esté expuesto a un golpe o autoagresión) en oportunidades ellos necesitan su espacio y drenar su emoción, con esto no estoy insinuando bajo ninguna circunstancia que se ignore al niño, NO, muy por el contrario, la invitación es a respetar su espacio, tanto como cuando nos piden compañía, así como cuando nos piden soledad, siempre expresándoles que estamos cerca de él para cuando nos necesite, hablarles mientras tomamos distancia aes una buena forma de hacerles ver que estamos allí para ellos.
Una vez pasado el percance, conversemos con nuestro hijo, hablemos de lo sucedido, haciendo énfasis en lo que sintió y las causas, más en que si lo que hizo es bueno o malo, pues lo realmente importante es aprender a comprender sus emociones y reacciones, y no a juzgar sus conductas.
Aprovechemos los programas, juegos o literatura infantil para conocernos un poco más como personas, este debe ser un momento de construcción juntos, no solo es nuestro hijo quien necesita aprender, la vida es en definitiva un constante juego de aprendizajes.
Pra finalizar, debemos reconocer que ciertamente esta etapa de la vida de nuestros peques pareciera una montaña rusa emocional, pero si ponemos un poquito de paciencia, otra pizca de comprensión y un millón de gotitas de amor, sin duda alguna aportaremos inolvidables experiencias para la consolidación de la una personalidad saludable en nuestros hijos.

Lidmi Fuguet
@PeqEstrellitas

miércoles, 17 de junio de 2015

Y entonces qué hago? Léele un cuento! - Dra. Lidmi Fuguet




Texto original publicado y disponible en el blog de Pollito Inglés donde la autora es #ColaboradoraPollito: http://blog.pollitoingles.com/y-entonces-que-hago-leele-un-cuento/


En oportunidades, amigas se dirigen a mi a consultarme sobre qué pueden hacer con sus hijos para abordar alguna situación que puedan considerar como problemática, siempre les aconsejo “leele un cuento”. Y por qué les doy esta recomendación? pues sencillo, porque compartir unas líneas siempre es una acción de amor, y toda acción de amor trae consigo una solución.
Ahora bien, sé que para muchos esta puede ser una respuesta muy vaga y quizás poco creíble, pero tras ella, existen importantes argumentos que explican los grandes beneficios que trae leerle a nuestros peques para compartir, crecer y aprender, incluso, como anteriormente planteo, resolver problemas, veamos algunos de ellos:
1)    El cuento se caracteriza por tener prioritariamente un orden discursivo narrativo y en muchas oportunidades es acompañado por el dialogado, ambos órdenes son de los primeros en adquirir por parte de los niños en su proceso de desarrollo del lenguaje, por lo que enfrentarse a este tipo de textos es una actividad casi natural de su acción comunicativa y social, lo que facilita el acceso léxico y la comprensión de las ideas
2)    La superestructura de esta tipología textual está conformada por un inicio, un desarrollo presentado en formar de conflicto y un cierre como desenlace, por consiguiente, invita a los lectores a reflexionar sobre problemas y sus soluciones
3)    La lectura de este tipo de textos promueve la posibilidad de que el niño se proyecte en alguno de los personajes, este acción cognitiva nos puede ayudar a que el niño entienda desde diferentes perspectivas una situación, comprenda que hay formas para solucionarlas y pueda incluso estabecer juicios de valor sobre determinadas acciones de personajes que lo ayuden a cambiar algunas de sus propias conductas.  Lo maravilloso de esto es que de presentarse cambios conductuales, el peque lo realizará desde la reflexión interna y comprensión genuina de su actuar y no desde métodos de extinción de conductas “incorrectas” por medio de estrategias punitivas (castigos) o reforzamiento negativo
4)    Leer juntos implica un acto de compartir entre quienes se quieren, es una actividad amena, llena de satisfacción y emotividad, por lo que el aprendizaje se desarrollará en un ambiente agradable y se consolidará significativamente
5)    Sencillamente porque leer es un placer y todo placer desencadena felicidad.
Algunas mamás pensarán que estas sugerencias van dirigidas a aquellas que tienen hijos mayores, sin embargo, yo les aclaro que esta es una recomendación válida para cualquier edad, pues la lectura calma, relaja, une y siempre hay un libro adecuado para cualquier edad. A propósito de ello, recuerdo que cuando llevé a mi Sabri a ponerle la primera vacuna, ella lloró desconsoladamente y yo luego de intentar muchas cosas empecé a contarle un cuento, con una voz suave, dulce … y allí comenzó ella a calmarse, conectarse en amor conmigo, cerrar sus ojos y confiar en mi para iniciar un lindo viaje entre letras y fantasías.

Lidmi Fuguet
@PeqEstrellitas

Dejar los pañales: Está mi hijo preparado? - Dra. Lidmi Fuguet


Texto original publicado y disponible en el blog de Pollito Inglés donde la autora es #ColaboradoraPollito: http://blog.pollitoingles.com/dejar-los-panales-esta-mi-hijo-preparado/

Cuando nuestros peques empiezan a acercarse a la edad de los 2 años (para algunas madres mucho antes) el interés por el tema de la retirada del pañal ocupa un puesto de honor, tanto por razones de consolidación de conductas madurativas, como por factores de orden social o económico; ahora bien, indistintamente de las razones que te motiven a pensar en el tema, lo más importante es la actitud que tomes ante este complejo proceso, pues de ello dependerá no solo el hecho de que tu hijo deje de usar pañales, sino que este logro sea alcanzado de la forma más armónica y respetuosa con el cuerpo, mente y corazón del niño.
En este sentido, como padres debemos estar atentos a aquellas conductas en nuestros peques que nos indican que ya nuestro hijo se encuentra no solo física, sino también emocionalmente listo para iniciar el proceso de dejar de usar los pañales, pues ciertamente, esto no depende exclusivamente del factor biológico relacionado con la capacidad neuromuscular de controlar los esfínteres, sino que también abarca aspectos más complejos como la construcción conceptual de vincular esta habilidad con la acción de evacuar los desechos orgánicos de nuestro cuerpo, la representación emocional de seguridad, costumbre o cómodidad de usar el pañal (objeto que por cierto es incorporado al bebé casi inmediatamente despúes del momento su nacimiento) entre otros.
Entonces, cómo podemos saber si nuestro hijo está preparado para enfrentar este nuevo reto? Veamos a continuación algunos indicios que nos pueden dar pistas de ello:
1.     Se esconde para realizar sus necesidades: esto nos está demostrando que el bebé ya es capaz de identificar las sensaciones de su cuerpo y las vincula con la acción de evacuar, lo cual es una construcción conceptual compleja y un reconocimiento del funcionamiento de su cuerpo
2.     Solicita que se le retire el pañal cuando ha realizado una necesidad:  es la capacidad de comprender que ha expulsado algo de su cuerpo y éste debe ser retirado, aunado al reconocimiento del desagrado que le puede estar generando esta situación
3.     Permanece largo tiempo sin mojar el pañal: es el indicador de que nuestro peque ya es capaz de controlar sus esfínteres, es decir que desde el punto de vista físicobiológico ya se encuentra preparado
4.     Tiene disposición a sentarse en la poceta o en la bacinilla: esta actitud positiva nos sugiere que el niño está comprendiendo la funcionalidad sustituta de objetos de nuestro entorno para dejar el pañal y hacer nuestras necesidades en otro lugar.  En importante evitar sentarlos sin su aprobación, pues todo lo que hagamos con imposición se nos retornará en rechazo.
5.     Le asigna palabras y significados a sus necesidades: cuando el bebé empieza a relacionar palabras como pipí, popó para identificar sus necesidades, nos indica que ha construido referentes para comprender el funcionamiento de su cuerpo.

Si observas en tu hijo, algunas de estas manifestaciones, puedes considerar que es un buen momento para “iniciar” el proceso de enseñar y acompañar respetuosamente a tu hijo a dejar de usar los pañales e ir al baño para realizar sus necesidades fisiológicas, recuerda bien que es el inicio de un camino de cambios, que toma su tiempo para que el peque lo comprenda y lo logre, y que como todo proceso tendremos días donde celebraremos grandes avances y otros donde viviremos desaciertos que más que verlos como errores, retrocesos y nos frustren, lo asumamos como momentos de crecimiento que nos permitan reflexionar sobre lo que juntos estamos aprendiendo.
Lo importante de todo ese proceso es que debemos estar atentos a todos las manifestaciones de nuestro hijo, comprender sus conductas y reacciones de esta manera podremos garantizarle un acompañamiento respetuoso y oportuno que redundará en un crecimiento saludable y feliz.

Lidmi Fuguet
@PeqEstrellitas

jueves, 21 de mayo de 2015

A tu (no) existencia - La voz de muchas voces (J.S.)

 
Para mi es muy emotivo compartir con ustedes este hermoso escrito de una mujer, que como muchas (aunque se crean pocas), tiene un inmeso sentimiento y deseo de maternidad, pero por múltiples razones no ha podido ser madre.
A tu no existencia... es un post lleno de muchísimas emociones conocidas y desconocidas que sé es la voz de muchas voces que aún siguen en silencio. Solo espero que estas palabras sean para ti lectora, el reencuentro contigo misma y sean tan mágicas y sanadoras como sé que lo fueron para quién abriendo su corazón, las plamó...
(Introducción: Lidmi Fuguet)
 
 
A tu no existencia
Hace mucho tiempo he querido hacer esto, 
escribirte, acercarme a ti, establecer contacto. Suena un poco loco 
porque cómo estrechar algún lazo con alguien que no está,  que no tiene 
cuerpo, que no está presente. Pues creo en tu energía,  en tu 
posibilidad de alma porque además quiero creer que no me fuiste del todo
 negado. Creo que yo nací para que tú existieras y si no lo hiciste no 
quiero perderme en la idea de que no lo seas. Te he visualizado tanto a 
mi lado, mejor dicho a nuestro lado, que me niego a que eso no sea una 
realidad. Me sorprendo a mi misma en mil facetas,  la del deseo absoluto
 porque estés entre nosotros, la de la aceptación con calma de que no 
estarás y ese es mi destino, punto final, la de la indignación con la 
vida por negarme algo tan preciado, la de la tranquilidad de ver 
compensado mi deseo canalizándolo en mi profesión y en la familia,  la 
de pensar que ya a mi edad para qué si ya es muy tarde, la de buscarte 
en ojos abandonados entregándote lo que otros te negaron y con la 
seguridad de que nosotros podríamos hacerlo muy bien, pero hoy, no sé 
por qué,  estoy en ese momento de la tristeza absoluta en la que 
sencillamente no entiendo nada y decidí darte vida a través de las 
palabras. Dios sabe porque hace las cosas, lo repito una y otra vez, a 
veces eso me ayuda, hoy no mucho. Quiero aferrarme a la idea de que 
llegarás, pero al mismo tiempo no quiero convertirme en la loca que se 
quedó prendada de una ilusión muriendo de tristeza.
Me da miedo 
sabes,  mucho miedo, porque de verdad hay momentos en que creo q lo 
estoy manejando bien, pero de repente me sorprendo en el futuro sin ti y
 te echo tanto de menos. 
Seguiré guardando un hilo de esperanza en el
 que visualizarte en nuestras vidas deje de ser un sueño y puedas 
llegar, así como ambos lo hemos deseado, porque he de confesarte un 
secreto, él no dice nada, no toca el tema y pareciera que lo maneja 
bien, pero yo que puedo ver a través de lo más profundo de su alma, sé 
que se ha sentido igual yo. 
No sé cómo despedirme de ti, no sé si 
volveré a intertar este acercamiento, no me esperes porque yo sé lo 
triste q resulta esperar por quien no sabes si vendrá.
J.S. 

martes, 12 de mayo de 2015

Mi hijo es único y eso es lo que vale! - Dra. Lidmi Fuguet

 Texto original publicado y disponible en el blog de Pollito Inglés donde la autora es #ColaboradoraPollito: http://blog.pollitoingles.com/mi-hijo-es-unico-y-eso-es-lo-que-vale/


Hablar de la aparición de determindas conductas en los bebés tales como voltearse, gatear, caminar, hablar, control de esfínteres, entre otros; se ha vueto un tema que más allá de despertar un interés en las madres trasciende a la preocupación por si lo está manifestando a la edad adecuada, si su manifestación temprana es un indicador de mayor potenicial o si su ejecución un poco más tardía de lo esperado, indica algún retraso madurativo y del desarrollo en nuestro peque.
Si bien es cierto que existen teorías del desarrollo que establecen parámetros de aparición conductual a determinados renglones cronológicos y que estos están avalados por investigaciones rigurosas, generando así un discurso científico en el tema autorizado y aceptado universalmente; no es menos cierto, que la unicidad de cada ser humano relativiza estas teorías y por ello se hace imperante verlas desde un cristal más respetuoso y subjetivo (porque no somos objetos sino sujetos) que nos permita mirar a nuestros hijos como seres únicos e irrepetibles que no responden como máquinas, sino que se desarrollan fluidamente y en amor por el acompañamiento consciente que nosotros, sus adultos significativos, estamos dispuestos a ofrecerles.
En mi trabajo como docente del área de la Educación Especial, me he cruzado con un número importante de madres preocupadas porque algún especialista le ha indicado que su hijo no está manifestando alguna conducta en particular y que esa situación específica podría estar indicando algún retraso significativo en el desarrollo, algunos de esos casos luego se confirmaban con diganósticos serios y confiables, otros (lamentablemente debo reconocer que muchos) fueron sólo suposiciones excesivamente alarmantes por algún profesional que desde una perspectiva científica rigurosamente apegada a una teoría del desarrollo, invisibiliza la unicidad del niño y le asigna etiquetas penalizadoras que no contribuyen al sano reconocimiento del desarrollo del  bebé, exponiéndolo a él y a sus padres a situaciones estresantes y a la realización de exámenes médicos de alto riesgo de manera innecesaria. 
Llegado a este punto más de una madre lectora debe estar haciéndose algunas preguntas como: entonces, a quién le creo? qué hago? cómo procedo? Bien, veamos algunas ideas al respecto y tomemos decisiones conscientes e intencionadas en beneficio de nuestros hijos y nuestras familias:
1.    Conozcamos a nuestros hijos: como madres, tenemos un don particular y genuino que nos facilita conocer en mente, corazón y alma a nuestros hijos; es una habilidad innata que pareciera salir a flote el mismo día que nos dicen que nos convertiremos en madres. Aprovechemos al máximo esta habilidad especial que nos permite entrar en conexión legítima con nuestro hijo y estrechar lazos únicos de comprensión, reconocimiento y comunicación con él, tomemos un profundo respiro y hagamos silencio para escuchar esa voz interna que nos habla con sinceridad sobre nosotras mismas y nuestros hijos, de seguro escucharemos cosas maravillosas
2.    Demontemos mitos: si existe algún elemento en particular que nos genere cierta duda sobre el desarrollo de nuestro bebé, analicemos la situación desde una perspectiva crítica, pensemos en si esta inquietud tiene realmente valor o ha sido infundada por presiones sociales de nuestro entorno y carecen de caracter científico, por ejemplo: he visto como a muchas madres las presiones por si su hijo usa pañales a determinada edad las lleva a pensar que puede existir un “problema biológico” que pueda impedir el adecuado desarrollo del control de esfínteres, cuando en realidad es que el niño no esta emocionalmente preparado para dejar el pañal.
3.    Busquemos diferentes opiniones: Si existe alguna conducta en particular que nos esté llamando la atención, debemos consultar con especialistas de confianza y si la recomendación clínica es de alto impacto, a pesar de no estar en una situación de emergencia, sugiero la contrastación de opiniones.  A veces los médicos pueden tomar decisiones excesivas, bien porque tengan una postura clínica que los lleva recomendar acciones poco acertadas para la particularidad de nuestro hijo  que pueden ser solucionadas con recomendaciones de menos impacto,  o pueden equivocarse porque son seres humanos que pueden errar, ante ambas posibilidades lo mejor es confirmar diagnósticos y tratamientos en el caso de que no estemos del todo seguras y confiadas.
4.    Actuemos de corazón: ante cualquier circunstancia… actuemos de corazón, el amor es la herramienta más sincera y sabia ante cualquier situación.  Indistintamente de lo que puedan aconsejarnos los demás, de las innumerables presiones sociales a las que como madres estamos expuestas o de las reales situaciones de salud que podemos enfrentar con nuestro peque, nuestro actuar debe estar siempre lleno de amor hacia nuestro hijo, ubicándonos en el plano de su reconocimiento, aceptación y respeto.
Estas cuatro recomendaciones nos ayudarán a bajar los niveles de angustia sobre nuestros hijos, a tener expectativas más asertivas sobre su desarrollo y a tomar decisiones más efectivas y respetuosas. Recuerda siempre que tu hijo es único y eso, al final, es lo que realmente vale!

Lidmi Fuguet
Mamá de Sabrina
Profesora en Educación Especial - Dificultades de Aprendizaje
Magister en Lectura y Escritura
Doctora en Educación
Creadora y coordinadora de Pequeñas Estrellitas @PeqEstrellitas